CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 28, 2004.- La iglesia católica tiene plena libertad para opinar en torno a las pastillas anticonceptivas de "un día después". Armando Salinas, subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, de Gobernación sostuvo que “no le pido absolutamente a nadie nada, estamos en un país de libertades y de democracia y cada quien puede opinar lo que crea que debe sin más requisito que el poder estar lo suficientemente informado”.
Esta pastilla constituye un tema delicado para el subsecretario de Gobernación, tal vez es más grave hablar de ella, que tomarla: "Por respeto al tema, por ser un tema delicado, por tener planteamientos que requieren una explicación y una deliberación, y ser muy delicados, y por respeto a la sociedad misma "Es un tema que, a juicio de quien tenga dudas, tiene que ser explicado y puntualizado por la Secretaría de Salud", dijo.
La secretaria general del Consejo Nacional de Población (Conapo), Elena Zúñiga, explicó que estas pastillas son las mismas que las mujeres mexicanas han utilizado desde hace 30 años, y aclaró que no son abortivas:
“Lo que si quiero comentar es que la Iglesia siempre se ha opuesto a los métodos modernos, este es uno más”, sostuvo.
Zúñiga mencionó que los métodos anticonceptivos han logrado que no se dispare el índice poblacional y recordó que en México anualmente se practican más de 100 mil abortos.
“Yo estoy encantada de dialogar con cualquier persona, con cualquier grupo de la sociedad que quiera dialogar sobre este tema”, agregó.
Los funcionarios fueron entrevistados al término de un evento donde se conmemoraron los 30 años de la Ley General de Población