CANCÚN, México, feb. 3, 2004.- La Secretaría de la Función Pública informó hoy que inició un proceso administrativo de responsabilidades. Uno, contra el ahora ex subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Semarnat, Raúl Arriaga Becerra. El otro, contra el ex director de Sanidad, Control y Fomento de vida Silvestre, Luis Antonio Gómez. Esto es por la expedición ilegal de certificados para la importación de 33 delfines a Cancún. La secretaría asegura que el permiso de exportación expedido en las Islas Salomón, de donde trajeron a los delfines, no detalla a que especie pertenecen, lo que viola leyes nacionales e internacionales.
ASÍ EMPEZÓ LA HISTORIA
En la madrugada del 22 de julio de 2003 en la zona de las aduanas del Aeropuerto Internacional de Cancún, Quintana Roo, había gran actividad que parecía a escondidas. Una por una, carretillas salían de las bodegas hasta un camión de mudanzas en trabajos de descarga y carga de delfines, un negocio millonario.
Afuera del aeropuerto, grupos ambientalistas protestaban por la llegada de decenas de delfines procedentes de las islas Salomón, sin embargo, a nadie se le permitió grabar a los delfines.
Al notario también se le impidió el acceso y no pudo certificar la calidad, especie y salud de los delfines recién importados desde aquellas Islas de Oceanía y lo que suponía una irregularidad en el otorgamiento de los permisos resultó en denuncias formales.
Para Irene Herminia Blanco, ex funcionaria de la Contraloría, ahora Secretaría de la Función Pública, no son nuevas las denuncias por la corrupción en contra de dos funcionarios de la SEMARNAT, Raúl Arriaga Subsecretario de Vida Silvestre y Luis Antonio Gómez Mendieta, Director de Sanidad, Control y Fomento de Vida Silvestre.
Según la funcionaria, la delegación Cancún de SEMARNAT, y los dos funcionarios habían sido denunciados por posibles actos de corrupción en el otorgamiento de permisos al parque Nizuc para importar alrededor de 30 delfines, en el parque en donde se encuentran los delfines importados hoy no hubo información, se asegura que fallecieron dos de los delfines importados y que a la empresa se le concedieron por lo menos 100 permisos más para traer más delfines de Australia.