CANCÚN, México, feb. 4, 2004.- En una zona marítima, funciona el delfinario de un parque de diversiones de Cancún, en donde trabajan los delfines importados, supuestamente de manera ilegal, desde las Islas Salomón; el delfinario funciona bajo un amparo otorgado por un juez federal, tras haber sido clausurado. “Hay un combate jurídico entre Profepa y esta juez federal para que podamos tener acceso al delfinario”, comentó Rafael Muñoz, delegado de la Procuraduría Federal del Medio Ambiente en Quintana Roo.
Así, no es posible verificar permiso, el estado de salud y la cantidad de los delfines que aún sobreviven en el delfinario.
De acuerdo con la Secretaría de la Función Pública se inició un procedimiento administrativo contra dos ex funcionarios de la Semarnat por la probable expedición ilegal de los permisos para la importación de los delfines.
Al arribo, se denunció que los delfines fueron puestos en corrales con poca profundidad y con temperaturas superiores a las de su hábitat natural, además de no respetar la cuarentena que exige la ley.
Para poder nadar con ellos el costo es de 90 dólares al rededor de mil pesos, y nuevamente el parque de diversiones no hubo información.