CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 16, 2004.- El uso de la llamada “píldora de emergencia” ha desatado una agria polémica en sectores religiosos, políticos y sociales hasta el extremo de que la Iglesia católica amenazó con excomulgar a las mujeres que la tomen. La controversia comenzó a mediados de enero pasado, cuando la Secretaría de Salud (Ssa) actualizó la normativa local sobre anticonceptivos para adecuarla a los estándares internacionales e incluyó en la lista la llamada "píldora anticonceptiva de emergencia", también conocida como la “píldora del día siguiente”.
Acto seguido, el cardenal primado de México, Norberto Rivera, dio la voz de alarma y advirtió que "la persona que atentase contra la vida humana inocente en el seno materno quedaría excomulgada".
Al enfatizar que “en el Derecho Canónico, el único crimen establecido con la pena de excomunión es el aborto”, el arzobispo Rivera admitió que delitos tan graves como el narcotráfico no llevan consigo un castigo tan severo.
Hay quienes creen, como el grupo de información de reproducción elegida, que la Iglesia confundió la polémica pastilla con la píldora RU-486, cuya venta está prohibida en México, ya que sí es abortiva.
Representantes de la organización Pro Vida se reunieron días atrás con magistrados de la Corte Suprema para solicitar que revocaran la medida adoptada por el Ministerio de Salud.
VIOLACIÓN Y ABORTO
“Les pedimos que defiendan nuestra Constitución y los tratados internacionales que México ha firmado en el sentido de defender la vida humana desde que el ser humano está recién concebido”, señaló una portavoz de Pro Vida.
Sin embargo, expertos científicos aseguran que no hay aborto, ya que la pastilla actúa cuando el embrión aún no ha anidado en el útero.
Quienes defienden el uso de la píldora argumentan que su legalización evitará muchos abortos clandestinos en un país en el que el 40% de los dos millones de embarazos que se producen cada año no son planificados.
México ocupa el cuarto lugar de América Latina en el uso de anticonceptivos, cuya utilización aumentó desde un 30 hasta un 75% desde 1975 hasta la fecha.
Sin embargo, entre las mujeres, y especialmente entre las adolescentes, el uso de métodos anticonceptivos es muy bajo, y diariamente hay un millar de alumbramientos de madres solteras.
Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 35% de las mujeres mexicanas ya han sido madres a los 20 años, y un 7% ha dado a luz entre los 15 y los 19 años.
Una encuesta hecha entre 2, 500 personas en el año 2002 por la organización católicas por el derecho a decidir indicó que el 96% de la población católica mexicana consideraba que los servicios de salud pública deberían ofrecer anticonceptivos gratuitos y el 88% opinaba que las mujeres violadas deben tomar la de "emergencia".
"Es muy doloroso y triste que hablen de excomunión, no tiene fundamento ni base en ninguno de los Evangelios ni en el Derecho Canónico", aseguró la directora de este grupo, Consuelo Mejía, al referirse a la opinión de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
UN ANTICONCEPTIVO CON DOS AÑOS DE VIGENCIA
Lo cierto es que la píldora se usa en México desde hace dos años, y lo único que ahora hizo el Gobierno fue incluirla en la lista de los anticonceptivos que distribuyen los centros de salud pública.
Esos mismo centros recibieron el año pasado más de 10, 000 llamadas telefónicas de personas que querían saber si el Ministerio de Salud –que desde el año 2001 tiene registradas dos marcas de esta pastilla- distribuía gratuitamente la “píldora de emergencia”.
Patricia Espinosa, directora del Instituto Nacional de las Mujeres, considera que la posición de la jerarquía católica es "muy grave" y defiende la iniciativa del Gobierno.
"Se está cumpliendo con los compromisos contraídos por nuestro país en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo y lo único que podemos pedir es que esta píldora no se use indiscriminadamente", puntualizó la responsable del organismo oficial.
Actualmente, el uso de este anticonceptivo está autorizado en más de 70 países, entre ellos 15 de América Latina.
Tras la primera oleada de críticas, la Iglesia católica hizo un llamamiento a los colectivos relacionados con la salud pública, como médicos, enfermeras y farmacéuticos, para que informaran sobre “el justo significado” de los efectos de las pastillas anticonceptivas de emergencia.
La Comisión Episcopal de Pastoral Familiar emitió un comunicado pidiendo mayor información para valorar el alcance real de la anticoncepción hormonal post-coital, también denominada contracepción de emergencia.
“La anticoncepción y el aborto son cada vez más sutiles y productos de una mentalidad anti-vida, fruto de la cultura de la muerte”, sostiene la Conferencia del Episcopado mexicano.
Muchas personas opinan que estas consideraciones, sin embargo, no tienen en cuenta un hecho brutal pero frecuente en México: la violación, que acarrea un embarazo que legalmente no puede evitarse.
Semanas atrás un organismo público hizo una campaña para auxiliar a una niña de 10 años que fue madre después de haber sido víctima de una violación múltiple por parte de jornaleros agrícolas.
"Es grave que la Iglesia acuda a engaños y mentiras, quienes deben ser excomulgados son los que engañan y mienten", señaló Pilar Muriedes, directora de Salud Integral para la Mujer.
México es un Estado laico y el laicismo debe ser defendido, recalca por su parte Consuelo Mejía, quien critica el hecho de que “hombres célibes que no tienen ni idea de sexualidad quieran regular la sexualidad de las mujeres".
Las enseñanzas morales de la Iglesia han fracasado y la postura de la jerarquía mexicana muestra "una falta de respeto a la autoridad moral de las personas a tomar decisiones", agregó la representante de Católicas por el derecho a decidir.
Para el analista Salvador García Soto "la reacción desproporcionada de la Iglesia católica y sus brazos laicos de ultraderecha" constituyen un reto para el presidente, Vicente Fox, que se enfrenta a la presión de grupos afines a su partido, el conservador Acción Nacional (PAN).
Al respecto, el PAN ya ha anticipado su postura contraria al uso de la “píldora del día siguiente”, si los expertos confirman que es abortiva, como sostiene la Iglesia católica. “El respeto a la vida, desde la concepción hasta la muerte" es la prioridad del Partido de Acción Nacional, aseguró su presidente, Luis Felipe Bravo Mena.
A juicio de García Soto, "el dilema de Fox ahora es dilucidar qué pesa más en su gobierno: si el planteamiento oscurantista de la ultraderecha católica o el interés superior de la salud y la libertad de las mexicanas, cuyos derechos dice defender en sus discursos".