CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 18, 2004.- Por un acuerdo presidencial del 31 de marzo de 1987, promovido por el entonces presidente Miguel de la Madrid, todos los expresidentes de México, vivos, reciben del erario público prestaciones para preservar su integridad e independencia económica. Sustentado en ese acuerdo los expresidentes reciben:
Una pensión de 149 mil 327 pesos mensuales, más 291 mil 670 pesos al mes por reconocimientos y estímulos, más 3 millones 358 mil 334 pesos mensuales para el pago de 103 personas a su servicio, 45 miembros del Ejército, 22 de la Armada, 11 de la Fuerza Aérea y 25 servidores públicos civiles para asuntos personales.
A esto hay que sumarle 516 mil 667 pesos mensuales para oficina, servicios y gastos médicos y un aguinaldo de 199 mil 103 pesos.
En total son 4 millones 315 mil 998 pesos al mes, 51 millones 991 mil 79 pesos al año.
En caso de fallecimiento este acuerdo protege a las viudas y a los hijos menores de 18 años.
Este acuerdo, y no la Constitución, obligan a la administración actual a otorgar a la cónyuge de un expresidente fallecido la pensión presidencial, seguro de vida y gastos médicos mayores, incluyendo el de sus hijos menores de 18 años.
El artículo segundo del acuerdo presidencial establece:
"Al momento de fallecer el ciudadano que haya desempeñado el cargo a que se refiere el artículo anterior, su cónyuge disfrutará, si le sobrevive, de una pensión con cargo al erario federal, equivalente a un 80% en términos netos del sueldo total que corresponde a los servidores público que ocupan el cargo de secretario de Estado, durante el primer año posterior al fallecimiento, que se decrementará en un 10% anual, a partir del segundo año hasta llegar al 50% de dicho sueldo".
Es decir, este primer año, Sasha Montenegro, esposa legal, al no haber concluido el litigio de divorcio, recibirá 119 mil 461 pesos que es el 80% de los 149 mil 327 pesos mensuales que recibía José López Portillo.
También recibirá dinero para gastos médicos mayores de ella y sus dos hijos, hasta que estos cumplan 18 años.
Las demás percepciones de las que gozaba el expresidente José López Portillo, para reconocimientos, estímulos, oficinas, servicios y personal de apoyo, quedaron sin efecto.