CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 23, 2004.- La corrupción es un tema recurrente en México, pero la noche de este lunes se difundió un video que documenta cómo un senador de la República, exasambleísta del Distrito Federal exdiputado federal y actual presidente de un partido político, consiente en recibir un pago de dos millones de dólares a cambio de obtener unos permisos a fin de comprar unos terrenos ribereños en Cancún y construir una serie de obras que van desde un hotel hasta un muelle para contenedores. Estoy hablando del Senador de la República y Presidente del Partido Verde Ecologista de México, Jorge Emilio González Martínez... En esta videograbación aparece un inversionista que le hace el planteamiento del negocio al senador Jorge Emilio González Martínez: darle dos millones de dólares si le saca los permisos.
El senador González Martínez le pregunta varias veces que de cuánto dinero están hablando, que cuál es la diferencia del negocio con permisos y sin permisos, y es cuando quedan en el precio, del senador Jorge Emilio González por este negocio: dos millones de dólares: uno por el acuerdo y otro a la firma del permiso.
Quiero decirle que en este video usted apreciará algunos cortes que se han hecho para proteger la identidad de una tercera persona cuyo nombre espero podérselo dar mañana...
La verdad es que resulta indignante confirmar como llega la corrupción a los más altos niveles de la política. Porque estamos hablando de un Senador de la República, Jorge Emilio González Martínez, quien a la vez es presidente de un partido político que tiene representación en el Senado, en la Cámara de Diputados y en la Asamblea de Representantes: Me refiero al Partido Verde Ecologista de México.
Es, pues, una deshonra para la política y para los políticos el que un Senador de la República, Jorge Emilio González, consienta en un pago de dos millones de dólares para obtener unos permisos.
Es una vileza ver cómo se acuerda que por dos millones de dólares, el senador Jorge Emilio González, empuje a su partido, a sus regidores, y salpique a sus pares en el Senado de la República.
Y es una desvergüenza que el presidente de un partido político que siempre manejó la honradez como imagen publicitaria, haya sido descubierto en una operación como esta, que mancha a la política, toda.
Y lo que más irrita al final, es que Jorge Emilio González, como Senador de la República, tiene un fuero que lo protege contra cualquier acción de la justicia, en lo que he insistido en llamar la impunidad legalizada.