CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 11, 2004.- En medio de una gran expectativa y de la presencia de medios nacionales e internacionales, el jefe del gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador apareció a las 20: 04 en el patio del Antiguo Ayuntamiento. Leyó un discurso de cuatro cuartillas y lo primero que hizo fue expresar sus condolencias por las víctimas de los atentados en España. Insistió en que él es el primer interesado de que se esclarezcan los escándalos de corrupción que involucran al exsecretario de Finanzas, Gustavo Ponce, y al exdiputado loca René Bejarano, quien fue filmado cuando recibía dinero de parte del empresario Carlos Ahumada.
Dijo que sabía de los vínculos que tenía Carlos Ahumada con militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), sin embargo, aclaró que él no conocía al empresario. También mencionó que desconocía que la adicción al juego del que fuera su secretario de Finanzas.
Insistió en que todo esto forma parte de un complot tramado y dio nombres:
El senador panista Diego Fernández de Cevallos; el diputado panista Federico Döring, y muy probablemente el expresidente Carlos Salinas de Gortari.
Dio nombres sobre quienes atestiguaron este encuentro que tuvo el senador Fernández de Cevallos con el empresario Carlos Ahumada.
López Obrador leyó:
“El secretario de Seguridad Pública, Marcelo Ebrard, me envió cinco reportes de reuniones que sostuvo con el delegado de la Procuraduría General de la República (PGR) en el Distrito Federal, que él no estaba de acuerdo con desempeño de Gobernación y de la PGR en el caso Ahumada.
“Me dice que está dispuesto a testimoniar lo ocurrido, siempre y cuando tenga garantías de que su integridd y su familiaserán protegidas por el Gobierno de la Ciudad”, mencionó López Obrador.
También, el jefe de gobierno anunció que va a presentar una denuncia para que se investigue porqué el hotel Bellagio, de Las Velas, ofreció estos videos que muestran al exsecretario de Finanzas jugando en uno de los casinos y apuntó que, muy probablemente, el que se haya tenido acceso a estas imágenes de los monitores se debió al consentimiento tanto de las autoridades mexicanas como estadounidenses.
El tabasqueño agregó que el es el primer interesado en que todo esto se aclare, se transparente y que no se trata de un asunto personal.
“Quieren quitarle al pueblo de México hasta el derecho a la esperanza, de manera perversa buscan demostrar que todos los políticos somos iguales y que no hay ninguna alternativa de cambio;
“Si logran su propósito de desalentar a la gente, de ir minando poco a poco la participación ciudadana, México seguirá siendo un país dominado por el hampa de la política, se cancelará por mucho tiempo la posibilidad de un proyecto de transformación que detenga el empobrecimiento de la gente, que impulse la economía para generar empleos, que garantice la seguridad, la tranquilidad pública, la paz social y que erradique verdaderamente la corrupción que impide que México salga adelante. Se trata, ni nada más ni menos, que del futuro de neutra Patria.
“Quiero repetir que no aspiro al poder por el poder, que no estoy obsesionado por alcanzar ningún cargo, ni tampoco estoy acostumbrado a triunfar a toda costa sin escrúpulos morales de ninguna índole”, aseveró el jefe del gobierno capitalino en medio de una tenaz lluvia.
Desde un principio se aclaró que no habría sesión preguntas y respuestas. El jefe de gobierno capitalino ofreció que responderá a los cuestionamientos de los reporteros el día de mañana en su tradicional conferencia.
Más que entregar pruebas, el jefe de gobierno volvió a hacer hincapié en su teoría del complot en el que participaron el senador Diego Fernández, al diputado Federico Döring, funcionarios del gobierno federal, apoyados por las instancias oficiales de los Estados Unidos que permitieron y entregaron los videos de Gustavo Ponce.
Indicó que en breve presentará una denuncia para llegar al fondo de los hechos y que se conozca la manera en cómo fueron obtenidos esos videos en el hotel Bellagio de Las Vegas.