CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 17, 2004.- Al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, no le preocupa el mensaje que envió René Bejarano, cuando dijo que no es el principal implicado en el asunto del dinero que recibió del empresario Carlos Ahumada. “Él (Bejarano) puede decir lo que considere; él es libre, vamos a esperarnos. Yo no soy cómplice de nadie y no soy rehén de nadie", aseguró López Obrador.
El jefe de Gobierno capitalino invitó a Bejarano a decir todo lo que sabe.
Andrés Manuel López Obrador se mostró dispuesto a declarar sobre el caso si fuera requerido oficialmente y dijo que no siente ningún temor.
"Lo hacemos, si la Procuraduría lo considera conveniente”, sostuvo.
Reiteró que desde antes del escándalo, la instrucción que tiene el procurador capitalino, Bernardo Bátiz, es llegar a fondo. Pero hizo una precisión.
"Aplicar la ley con rigor, no significa ‘mátalos en caliente’, porque hay un ambiente en ese sentido, nosotros tenemos que actuar de manera equilibrada y respetar las instituciones", aclaró.
Dijo que no se trata de hacer juicios sumarios y en apego a derecho –destacó- un inculpado tiene derecho a manifestarse.