CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 2, 2004.- Antes que terminar con “dimes y diretes”, como pidió el secretario de Gobernación, Santiago Creel, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, demandó que se aclaren muchas cosas. López Obrador puso de ejemplo la negativa del representante del Centro de Investigación de Seguridad Nacional (CISEN) en la capital, para comparecer en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), sobre su supuesta reunión con Carlos Ahumada, Diego Fernández de Cevallos y personal de la Procuraduría General de la República (PGR).
“Yo exhorto respetuosamente a los funcionarios del CISEN, a los responsables del CISEN, al secretario de Gobernación, para que intervenga y que esta persona vaya a declarar”, manifestó el jefe de Gobierno capitalino.
López Obrador no quiso dar detalles de cómo consiguieron el testimonio del chofer de Ahumada, quien presuntamente les reveló los encuentros con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
“Yo dije, esto tiene que aparecer, tiene que haber un testimonio; la Procuraduría lo tiene. Yo prefiero que el Procurador (Bernardo Bátiz) les informe sobre esta situación, yo no hablé con él”, agregó.
El funcionario perredista comentó los constantes vuelos que realizaba el avión privado del empresario argentino dentro y fuera del país.
“Era como un pollero ese avión, era como ir de Peralivillo a La Villa, como una pesera, pues se subían todos ahí”, sostuvo.
Habló especialmente de un vuelo a Cancún, Quintana Roo.
“Un pasajero era de apellido Hendricks, hay que ver por qué ese apellido, no es como López”, concluyó el jefe de Gobierno del Distrito Federal.