CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 8, 2004.- Elementos de la Cruz Roja de Piedras Negras rescataron este jueves el cuerpo de una víctima más de las inundaciones en el cauce del Río Escondido. Debido a la actitud nerviosa de sus mascotas, vecinos de la colonia Presidentes encontraron el cuerpo de un hombre atorado entre los carrizales en medio del lecho del río.
"Subían y bajaban por aquí por la loma, y luego empezaban a ladrar, entonces se asomó mi tía Lupe, Lupe Anguiano y ella fue la que lo encontró", comenta Mónica Vizcaino, vecina de la colonia Presidentes.
Los rescatistas cruzaron el río en lancha y tendieron una cuerda de un extremo a otro.
Después de media hora aseguraron el cuerpo con otra cuerda e iniciaron el rescate.
Los rescatistas de la Cruz Roja tuvieron que luchar contra la coriente para no ser arrastrados por la misma, mientras el cuerpo se encuentra enganchado a la cuerda y tienen que luchar para que el río no se los lleve a ambos.
Al salir los rescatistas indicaron que la corriente no les permitió recuperar el cuerpo desde la lancha.
"Si es una recuperación de cadáver pero estamos arriesgando a seis compañeros, llegamos al lugar con dificultad, y lo difícil no nomás era entrar, sino sacarlo; los bueno es que lo anclamos, porque si así nos costó trabajo llegar al lugar, en la lancha nos hubiera costado más", explica Leobardo Reyes, comandante del cuerpo de rescate de la Cruz Roja de Piedras Negras, Coahuila.
El cadáver estaba vestido con botas, pantalón de mezclilla y en las muñecas aún tenía restos de las mangas de su camisa.
El Ministerio Público ordenó que le revisaran las bolsas. No se encontraron identificaciones, únicamente unas llaves y un billete de 20 pesos.
Después de trasladarlo a la morgue, policías ministeriales fueron hasta un domicilio donde vive una familia que el domingo pasado reportó la desaparición de un hombre con estas características.
Los policías ministeriales mostraron a la familia una bota y el llavero encontrado en el pantalón del occiso.
Antonio Rangél Hernández de 61 años fue arrastrado por la corriente crecida del Río Escondido el domingo pasado.
Estaba durmiendo en un lote en construcción de su propiedad en la colonia Periodistas.
Cinco días después su cuerpo fue encontrado a seis kilómetros de distancia, del último lugar donde fue visto con vida.