CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 9, 2004.- A pesar de la gran cantidad de personas asistentes, concluyó con saldo blanco el primer día de la representación de la Pasión de Jesucristo, en Iztapalapa. Luego de andar de Herodes a Pilatos, Jesús fue objeto de burlas y sometimiento en cada uno de los palacios de los jerarcas y en los tribunales a donde fue conducido por sus acusadores.
A cada lugar a donde era llevado por centuriones, Jesús era seguido por cientos de nazarenos. En estos largos recorridos, que duraron horas, Jesús de Nazaret reflejaba el cansancio en el rostro.
Pero no solo él se notaba cansado. También los rostros del público reflejaban fatiga, sin embargo, el fervor los mantenía atentos a lo que acontecía en esta representación de Jueves Santo.
Nadie se movió del lugar hasta pasada la media noche, hora en que terminó la jornada, cuando Jesús fue custodiado por canturiones hasta las puertas de un calabozo, en donde lo primero que hizo, fue arrodillarse para orar.
Fue así como terminó esta jornada, en donde miles de actores y cientos de miles de asistentes, también se retiraron a dormir, para reiniciar muy temprano la jornada final de esta 161 representación de la pasión de Cristo en Iztapalapa.