CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 9, 2004.- Durante más de cinco horas, Raúl Ramírez Arcos, de 39 años de edad, estuvo en la punta de una torre de energía eléctrica, a poco más de 36 metros de altura. Desde abajo, vecinos de la Avenida de las Torres, en la colonia Santa Clara, del municipio de Ecatepec, estado de México, gritaban para que Raúl no llevará a cabo sus planes de suicidio.
Al escucharlos, Raúl se paró y caminó sobre la estructura. Muchos pensaron que el hombre se aventaría al vacío. Pero no, el hombre empezó a gritar para explicar que no tenía trabajo, ni un pan para llevarle a sus hijos.
Al terminar, Raúl se acostó. Minutos después, personal de la Compañía de Luz y Fuerza llegó para auxiliarlo. Dos bomberos y un técnico en cableado de alta tensión subieron a la canastilla.
La negociación para que Raúl bajara duró casi tres horas. Finalmente, el hombre descendió de la torre por sus propios medios y no tuvo que subir a la canastilla.
Una vez abajo, Raúl Ramírez pidió disculpas a sus espectadores y fu subido a una patrulla que lo llevó hasta el Juzgado Cívico de San Pablo Xalostoc.