PUEBLA, Puebla, abri 13, 2004.- 200 kilómetros de manantial, cuatro espeleobuzos expertos, dos mexicanos y dos norteamericanos. Cinco buzos de apoyo, 14 espeleólogos. En total más de 50 personas con un sólo objetivo: encontrar al espeleobuzo mexicano Mariano Fuentes Silva, atrapado en la cueva del “ostoquito” en San José Balvanera, Puebla desde hace 5 días.
Trabajos de búsqueda que llevan más de 20 horas.
“Como a luna y media, dos de la mañana, empezamos a llevar los tanques, y más o menos a las tres de la mañana empezamos el descenso de los tanques del equipo de buceo, descendimos a los buzos y terminamos a las 7 de la mañana”, dijo Juan Antonio Montaño, Presidente de la Unión Mexicana de Agrupaciones Espeleólogas.
Los espeleobuzos mexicanos llegaron al campamento a la una de la mañana de este martes.
Unas horas después iniciaron los trabajos.
Descendieron 125 metros en rapel , luego ya en la cueva, caminaron 500 metros, y llegaron al cuerpo de agua.
Salieron después de 7 horas.
“Se avanzó un poquito menos que la vez anterior, el agua sigue turbia, es visibilidad cero”, informó Roberto Rodríguez, espeleólogo de la UNAM.
“ Lo que estamos casi seguros que pasó cuando el entró, hubo buenas condiciones de visibilidad, eso fue lo que lo motivó a realizar la inmersión, pero de regreso obviamente por el sedimento tan volátil es un tipo de arcilla ya se encontró con condiciones de mala visibilidad”, comentó Juan Carlos Carrillo, espeleobuzo. Sin embargo, por estas malas condiciones, era necesaria la presencia de espeleobuzos norteamericanos expertos en cuevas verticales.
A las 2 de la tarde con 20 minutos llegó el primero.
“Tenemos esperanza, aunque han pasado muchos días pero han habido otros especialistas que han sobrevivido así mucho tiempo, tengo experiencia en este tipo de cuevas, no diría que mucha, pero he estado en cuevas, he usado cuerdas y he dado con otros espeleobuzos en cuevas también” dijo Robert David Milchollin, espeleobuzo norteamericano.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos y el personal dispuesto no ha habido avances.
La línea de vida o cuerda que Mariano dejó atada para seguir el camino, mide 70 metros, hasta el momento sólo han avanzado 40 metros.