CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 16, 2004. La Secretaría de la Función Pública encontró 19 irregularidades en los excesivos gastos que hizo el destituido representante de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Carlos Flores. En los pocos meses que estuvo al frente de esa representación, en París, Flores gastó el presupuesto para la compra de una oficina en la adquisición de una residencia oficial.
Además, adquirió seis colchones y siete almohadas por 14,600 dólares, una plancha eléctrica para pantalones por 500 dólares y un sacacorchos por el que pagó más de 300 dólares.
La Secretaría de la Función Pública precisó este viernes que Flores adquirió la residencia oficial por un importe de 1.4 millones de dólares sin cumplir con todos los requisitos y con el agravante de que una parte del inmueble se encuentra en litigio.
También firmó sin autorización un contrato de arrendamiento por nueve años de oficinas con pago anual de 194 mil euros (233 mil dólares), adquirió mobiliario para oficina por 610 mil dólares y registró un gasto fuera del presupuesto asignado de 133 mil dólares.
Gastó 39.000 dólares en un alojamiento temporal, adquirió equipos de informática por 148.000 dólares, pagó 36.000 dólares por servicios de instalación y alquiló vehículos por 4.000 dólares, entre otras muchas irregularidades.
La revisión de las cuentas comenzó en enero pasado a petición de la Cancillería, después de que la prensa mexicana publicara los desbordados gastos del representante, amigo personal del presidente Vicente Fox.
El gobierno de México inhabilitó a Flores el 27 de enero, seis meses después de que enviara al representante a reabrir la delegación permanente ante la OCDE, que permanecía cerrada desde septiembre de 2002.