CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 26, 2004.- El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, ya no quiere pleitos. Considera que quedó suficientemente demostrado que hubo un complot en su contra y ya no quiere hablar de los escándalos de corrupción.
Dijo que da inicio a una nueva etapa para ponerse a trabajar y sacar adelante sus programas de gobierno.
Sin embargo, reconoció que su objetivo de entregar buenas cuentas es precisamente lo que molesta a sus adversarios, porque lo ha puesto al frente en las preferencias de la ciudadanía.
Expresó su deseo de que algún día el presidente Vicente Fox lo quiera recibir para hablar de todo este asunto, pero aclaró que no es una nueva solicitud de audiencia.
López Obrador reconoció que aún hay asuntos pendientes como las averiguaciones previas de la Procuraduría General de la República (PGR) en su contra.
Al respecto, dijo que atenderá el segundo citatorio relacionado con el paradero de Gustavo Ponce, ex secretario de Finanzas del Gobierno capitalino, hasta el fin de semana.