CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 27, 2004.- En las próximas horas, la Procuraduría General de la República (PGR) enviará a una prisión de alta seguridad a 11 presuntos involucrados con la “narcofosa” hallada en Ciudad Juárez, Chihuahua, el pasado mes de enero, donde fueron encontrados los cuerpos de 13 personas, inhumadas de manera clandestina. Tras un arraigo de 90 días, la Subprocuraduría de Delincuencia Organizada de la PGR consiguió órdenes de aprehensión en su contra por la justicia federal.
Entre los 11 inculpados -que estuvieron arraigados en el DF- se encuentran nueve policías ministeriales de Chihuahua, además del señor Alejandro García Cárdenas, y su hijo Alejandro García Mayorga, quienes custodiaban la casa de seguridad que según las investigaciones, pertenecía al identificado como el líder de la organización Carrillo Fuentes en Ciudad Juárez, Humberto Santillán, detenido el 15 de Enero en El Paso, Texas.
Al realizar las investigaciones, la Subprocuraduría de Delincuencia Organizada, determinó que cuatro de los policías ministeriales detenidos en enero, no tenían vínculos con el cártel de Juárez, por lo que fueron puestos en libertad.
A tres meses del hallazgo de la “narcofosa” ubicada en la colonia Acequias, de Ciudad Juárez, Chihuahua, continúan prófugos de la justicia tres agentes de la policía ministerial y su jefe, el comandante Loya, quien según la indagatoria se desempeñaba como líder de sicarios del narcotraficante Humberto Santillán.