CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 4, 2004.- El embajador de Cuba en México, Jorge Bolaños, regresó este martes a su país a causa de la crisis diplomática entre ambos países, que ha reducido al mínimo el nivel de las relaciones. Antes de abordar el vuelo 131 de Cubana de Aviación que salió a las 8.45 horas (13.45 GMT) del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) con destino a La Habana, Bolaños afirmó que "los pueblos mexicano y cubano serán los jueces" de la decisión del gobierno de Vicente Fox.
El diplomático, a quien las autoridades mexicanas dieron el domingo 48 horas para abandonar el país, señaló a los periodistas que "donde quiera" que se "encuentre" los mexicanos tendrán "un amigo dispuesto a servir".
Bolaños, que fue despedido por una docena de miembros de la organización civil "Solidaridad con Cuba", estaba acompañado de guardias de seguridad y personal de la legación diplomática.
Eduardo Vidal Chirino será el encargado de negocios en la embajada cubana en esta capital tras la salida del embajador.
Ayer, lunes, regresó a México la embajadora mexicana en La Habana, Roberta Lajous, por orden del gobierno de Fox, que decidió dejar como representante del país a la encargada de negocios, Olga García.
El gobierno mexicano tomó esta decisión en gran parte por las repercusiones que tuvo la deportación desde Cuba la semana pasada del empresario mexicano de origen argentino Carlos Ahumada, acusado de fraude e involucrado en supuestos actos de corrupción con miembros del izquierdista Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Según las autoridades cubanas, el caso Ahumada, que ha originado un abierto enfrentamiento entre el PRD, que gobierna en la capital mexicana, y el gobierno de Fox, está politizado, lo que ha causado malestar a las autoridades federales.
En la crisis influyeron además las críticas del sábado pasado del presidente cubano, Fidel Castro, en contra de la política exterior mexicana y la presencia en abril pasado en México de miembros del Partido Comunista de Cuba cuyas actividades fueron inaceptables, según autoridades locales.
En una rueda de prensa de despedida el lunes en la tarde, Bolaños consideró el caso del empresario como un "pretexto sin fundamento alguno", y "totalmente absurdo e insostenible" que México justifique sus acciones a partir del discurso de Castro.