OKLAHOMA, Estados Unidos, mayo 7, 2004.- Bajo estrictas medidas de seguridad inició este viernes la audiencia de clemencia para el mexicano Osvaldo Torres, condenado a muerte por su participación en un doble homicidio, a 11 días de la fecha prevista para su ejecución. La Junta de Perdones y Libertades Condicionales de Oklahoma, que deberá emitir su decisión esta tarde, decidió cambiar la sesión a una Capilla con cupo para 200 personas ante el interés en el caso y por la insuficiencia de espacio en la sala original para sólo 40 personas.
Agentes federales de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Drogas (ATF) montaron un retén especial en el acceso a un pequeño parque que antecede la capilla y revisaban de manera minuciosa los vehículos, apoyados con perros adiestrados en detección de explosivos.
En un segundo retén se requisaron los teléfonos celulares de los asistentes. A los representantes de los medios informativos se les permitió pasar cámara y grabadora. Ningún otro artículo electrónico fue autorizado.
Torres tendrá este viernes 20 minutos para apelar por su vida ante la Junta y tratar de convencer a sus miembros de que se le otorgue clemencia, a fin de que se conmute la ejecución por cadena perpetua.
La Junta, constituida por un panel de cinco miembros, escuchará a lo largo de varias horas argumentos a favor y en contra del mexicano, para decidir si recomienda al gobernador de Oklahoma, Brad Henry, le otorgue clemencia al mexicano.
Sólo en caso de que la Junta se pronuncie a favor de emitir una recomendación, el gobernador tendría en sus manos la decisión de aceptarla y suspender la ejecución de Torres por 30 días, o bien indultarlo o conmutarle la sentencia de muerte.
Si la junta decide en contra y no recomienda clemencia, el mandatario estatal no podrá intervenir y la fecha de ejecución se mantendrá vigente.
La audiencia comenzó con la exposición de los abogados de Torres y del equipo de asesores legales del gobierno de México.
El reo originario de Guadalupe, en el norteño estado mexicano de Nuevo León, fue condenado a la pena máxima bajo el argumento de que ayudó y promovió los homicidios de Francisco Morales y María Yáñez, el 12 de julio de 1993.
Las autoridades de Oklahoma siempre han señalado como único autor material de los homicidios a su acompañante, el estadounidense George Ochoa, quien acribilló a la pareja cuando ésta aún se encontraban en su cama.
Sin embargo, en esta entidad, la indirecta participación en un delito es suficiente para imponer el castigo capital.
Al terminar la exposición de la defensa, el embajador de México en Estados Unidos, Carlos de Icaza, quien se trasladó a McAlestar, Oklahoma, para apoyar la petición de clemencia, dispondrá de 10 minutos de la sesión para abogar por la vida del connacional.
Organizaciones hispanas y otras opositoras a la pena de muerte empezaron a congregarse esta mañana fuera del lugar para realizar una manifestación con pancartas para sumarse a las peticiones de clemencia.
Se espera una decisión esta tarde. Desde 1990, la Junta sólo ha recomendado clemencia para seis reos sentenciados a muerte y de ellas sólo dos han sido acatadas por el gobernador en turno.