CHIAPAS, México, mayo 9, 2004.- El obispo Felipe Arizmendi Esquivel aseguró que los gobiernos de México y Cuba deben aceptar sus errores, evitar todo aquello que pueda perjudicar a los pobres y preocuparse por el bien de todos. Entrevistado luego de su celebración dominical, el prelado de la Iglesia católica consideró que las ofensas del presidente cubano Fidel Castro hacia México fueron graves, "pero ojalá se hubieran encontrado otros caminos más adecuados para resolver el problema".
Insistió que quien resulta más perjudicado es el pueblo, no el régimen cubano, de tal forma, invitó a los gobiernos a reconocer sus errores.
Destacó que al gobierno cubano se le reconocen avances, como su lucha contra el analfabetismo y el hambre, pero también tiene que reconocer que en cuanto al respeto a los derechos humanos hay serias limitaciones.
El obispo comentó que personalmente ha estado en la isla y le ha tocado ser testigo de cómo hay limitaciones en cuanto a la libertad de reunión, de expresión, del uso de medios de comunicación y, sobre todo, limitaciones en lo que se refiere al aspecto religioso.
Según dijo, desde que está Fidel Castro en el poder no ha permitido que se construya una sola capilla católica, en cambio ha autorizado templos evangélicos.
Incluso, recordó que recientemente se construyó una capilla ortodoxa y se le hizo mucha publicidad, "pero ni siquiera hay fieles; fue solamente una medida publicitaria".
Arizmendi Esquivel también pidió a Estados Unidos reconocer que no tiene la suficiente autoridad moral para proclamarse como defensor de los derechos humanos.