CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 29, 2004.- Tarde atípica en el Estadio Azteca. El veto impuesto por una bronca entre jugadores del América y Sao Caetano de Brasil en la Copa Libertadores, en la que intervinieron también aficionados, dio como resultado que la Delegación Coyoacán castigara al equipo de Coapa y lo obligara a jugar a puerta cerrada. La sanción se cumplió este domingo; ningún aficionado pudo asistir al Estadio, sólo los jugadores del América y el Toluca, sus directivas, periodistas y el equipo de transmisión y de Seguridad del Estadio Azteca pudieron acceder al partido de cuartos de final de la liguilla del Torneo de Apertura 2004.
No hubo vendedores, ni porristas, sólo personal de la Delegación Coyoacán para verificar que ninguna persona sin autorización entrara al partido.
Policías a caballo y granaderos de la Secretaria de Seguridad Pública vigilaron todos los accesos del estadio.
Se había anunciado que algunos propietarios de palcos en el Azteca habían promovido amparo en tribunales para entrar al partido América-Toluca. Desde las 16:00 horas, abogados de la Delegación Coyoacán estuvieron pendientes de la posible llegada de algún aficionado amparado, hecho que finalmente no ocurrió.
Dentro del estadio los jugadores se conformaron con los insipientes gritos de sus directivas, ese fue el único apoyo.
Las más de 100 mil butacas vacías demostraron una vez más que el futbol sin aficionados pierde pasión y razón de ser.