NUEVO LAREDO, México, jun. 1, 2004.- Con sólo una maleta de ropa, algún dinero en el bolsillo, pero con todo el vigor que se tiene a los 17 años, Adamaris Reyes salió de República de El Salvador con la intención de trabajar en los Estados Unidos. Llegó a Nuevo Laredo, Tamaulipas, para cruzar ilegalmente por el río Bravo a la Unión Americana, pero como no lo logró, prefirió buscar trabajo como empleada doméstica.
Ella, como 24 indocumentados extranjeros más radicados en esta ciudad fronteriza, se acogieron al programa de Regularización Migratoria de la Secretaría de Gobernación y ya recibieron su constancia.
"Muy contenta, muy contenta, ya voy a poder estar bien y voy a poder pues salir más porque no salía", comentó Damaris.
Otro caso es el de la italiana-venezolana Claudia Filomena Pirulli Zanini.
“Lo que pasa es que yo nací en Venezuela, como mi papá era italiano nos regresamos en Navidad, entonces yo vivía en Venezuela”, explicó Claudia Filomena.
Este programa de la Secretaría de Gobernación se inició el pasado 1 de enero y termina el próximo 30 de junio. A nivel nacional, hasta el pasado 20 de abril, se habían registrado mil 167 solicitudes, de las cuales, 373 fueron resueltas.
“Las delegaciones que más importancia han tenido en esta regularización son Chiapas, Quintana Roo, Baja California y Tamaulipas”, señaló Agustín Castro, coordinador nacional de Delegaciones del Instituto Nacional de Migración (INM).
Apenas el pasado mes de febrero, 90 extranjeros indocumentados se convirtieron en residentes legales, y a la vuelta de cinco años, podrán obtener la nacionalidad mexicana por naturalización.
La mayoría de los futuros mexicanos proceden de Guatemala, Honduras y República de El Salvador, Italia y de los Estados Unidos, entre otras naciones.