TIJUANA, México, jun. 4, 2004.- Por lo menos siete peligrosos delincuentes, entre los que pudieran figurar un par de lugartenientes de la organización Arellano Félix, fueron capturados en un espectacular operativo iniciado por un grupo especial de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y el Ejército mexicano. La avenida Abelardo Rodríguez de la ciudad de Tijuana, Baja California, quedó cerrada. La zona del Río era escenario de un movimiento inusitado de fuerza policíaca.
Hombres de negro, de verde, pasamontañas, armas de alto poder y un despliegue de patrullas irrumpían la aparente calma.
Eran las 6:00 de la tarde en Tijuana, cuando el grupo especial resguardaba a los detenidos. Extraoficialmente se nombraba entre ellos a Efraín Pérez, alias “el quemado”; Jorge Aureliano Félix y otro de nombre Félix Beltrán, así como agentes federales ligados al cártel.
Después de casi dos horas de operativo, uno a uno fueron saliendo los siete detenidos que se encontraban en un edificio, prácticamente sitiado por elementos del Ejército y de la AFI.
En medio del operativo de traslado, un incidente alteró aún más la tensión. Un particular que hablaba por celular fue detenido.
Camarógrafos y fotógrafos buscaban tomar las caras que con tanto cuidado protegían los federales.
Patrullas a gran velocidad con torretas y códigos encendidos partieron en dos el Paseo de los Héroes rumbo al aeropuerto. Era el inicio de un viaje sin regreso.
Después del operativo, los detenidos fueron trasladados a la base aérea militar número 12, desde donde serán enviados a la ciudad de México.
Dos hechos podrían estar ligados a la captura de estos sujetos: el reciente robo de 12 toneladas de marihuana por supuestos agentes federales, con apoyo de policías del municipio de Rosarito, y la reciente captura de los cabecillas de una banda de secuestradores, también integrantes de una célula del crimen organizado que opera en Baja California y Sinaloa.