CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 6, 2004.- "¡No al puente, no al puente!", así arrancó la madrugada el cruce de Paseo de la Reforma y Ferrocarril de Cuernavaca. De un lado, decenas de vecinos de la colonia Lomas de Chapultepec protestando por la construcción de un puente para la ciclopista. Del otro, trabajadores y grúas del gobierno del Distrito Federal preparándose para lo inminente: la conclusión de la obra.
Durante los primeros minutos del domingo, los vecinos impidieron que los trabajadores instalaran la última pieza que completa este circuito para peatones y ciclistas.
Luego, caminaron por Paseo de la Reforma cargando cruces de madera y coronas de flores. Representaron un cortejo fúnebre que terminó al pie de las obras.
"En este momento estamos trayendo una ofrenda por la muerte de la participación ciudadana", dijo uno de los vecinos de las Lomas de Chapultepec.
Horas más tarde la pieza fue colocada. Se trata de una estructura de 200 metros de largo y más de siete metros y medio de altura.
Vecinos de cinco colonias aledañas a la zona hicieron pública su inconformidad -al menos- desde el pasado mes de abril.
A pesar de constantes bloqueos, una consulta vecinal y hasta una demanda administrativa contra el gobierno de la ciudad para detener la obra, ésta se consumó.