CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 15, 2004.- El presidente Vicente Fox Quesada sostuvo una conversación con el gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks, para verificar se cumplan las instrucciones que giró para mitigar los daños que las lluvias provocaron en Cozumel. El jefe del Ejecutivo ofreció este martes toda la colaboración del gobierno Federal para contrarrestar los daños causados por las recientes lluvias registradas en la isla de Cozumel, Quintana Roo, y coadyuvar en la reconstrucción de las viviendas afectadas.
En un comunicado, la Presidencia de la República dijo que su titular instruyó a la Secretaría de Salud a que intensifique los trabajos de las brigadas médicas, con el fin de evitar brotes epidemiológicos, producto del estancamiento de las aguas negras.
Añadió que el presidente de México ha estado constantemente informado por la Secretaría de Gobernación del desarrollo de la situación y ha sostenido comunicación con los titulares de las diversas dependencias que involucradas en esa ayuda.
Comentó que en el caso de la Secretaría de la Defensa Nacional se movilizaron elementos para ayudar en las tareas de limpieza y remoción de escombros, así como para apoyar en el traslado de damnificados a lugares seguros.
En tanto, la Secretaría de Desarrollo Social tendrá el diagnóstico para que se apoye a los afectados en las tareas de reconstrucción de sus viviendas.
Por su parte, la Comisión Nacional del Agua (CNA) desplazó cuatro bombas succionadoras de agua, tres plantas potabilizadoras y debido a los intensos trabajos, fue posible restablecer casi en su totalidad el suministro del agua potable.
La Secretaría de Salud, en coordinación con las autoridades estatales, detectó la falta de medicamentos y desinfectantes, problema que ya es atendido.
El comunicado señaló que las autoridades federales reportaron que de las 22 escuelas existentes, únicamente dos están en condiciones de ser utilizadas, por lo cual se determinó suspender temporalmente las clases.
De igual forma, indicó que se han contabilizado 20 mil damnificados en diversos niveles y cinco mil viviendas dañadas, mientras que los puertos aéreo y marítimo han sido abiertos.