CIUDAD DE MÉXICO, México, jun 16, 2004.- Tranquila, en su casa, Rosario Iglesias, "Chayito", recordó cada momento, de un día que jamás imaginó. “Nunca lo había yo hecho, y sentí mucho gusto increíble”, comentó Chayito.
Hoy, un día después de haber encendido el pebetero, con la llama olímpica, Chayito sólo descansó. La atleta y voceadora de 94 años de edad, lamentó no haber corrido.
“Con el agua ya no pude correr, tenía yo ganas de correr”, dijo la voceadora y atleta.
Por varios minutos, admiró sus medallas, sus triunfos: 31 internacionales y 73 nacionales, en total 104.
Mañana, habrá tiempo para entrenar, vender periódicos y revistas en la colonia Nápoles, como lo hace desde hace 65 años.
Ahora como desde hace 14 años, el amor por el deporte, alimenta la esperanza de Chayito de competir algún día, con atletas de su categoría de otros países.
Y solo le quedó la ilusión, el recuerdo y la tristeza.
“¿Y su antorcha, que le dijeron? Que no la habían comprado, que no la habían pagado y que por eso no me la dieron, me hubiera gustado que me la hubieran dado”. comentó Chayito.