TLALNEPANTLA, Estado de México, jun. 16, 2004.- El robo de un vehículo mereció para un grupo de hampones la muerte de Juan Roberto Cummings y su hijo Guillermo en Tlalnepantla, Estado de México. Para la familia no existió tal resistencia, nunca se opusieron al asalto.
"Mi hermano está diciendo ten, no te pongas nervioso, llévate lo que quieras, llévate las llaves del coche, llévate todo...", dice Juan Roberto Cummings.
Y se llevaron el auto, y se llevaron la vida de un padre y su hijo.
La huella de tres impactos de bala aún se aprecian en el lugar del doble homicidio... La huella del miedo, de la incertidumbre, de la tranquilidad que se fue, se aprecia entre los vecinos...
En Las Rosas, fraccionamiento en Tlalnepantla, Estado de México, los vecinos preparan actos de protesta... La muerte de Juan Roberto y Guillermo Cummings le quitó el sueño no sólo a una familia sino a toda una colonia.
"Fíjate que nos dolió bastante a todos porque sí fue una familia, es una familia muy conocida aquí y son muy queridos y entre todos en esta colonia crecimos juntos...", comenta una vecina de la familia Cummings.
Por lo pronto, la familia le tomó la palabra a la autoridad judicial en el Estado de México y esperan que el caso se resuelva... Pero sobretodo esperan que nunca se vuelva repetir...