TUXTLA GUTIÉRREZ, México, jun. 17, 2004.- México debería reducir la edad penal para combatir la delincuencia juvenil, pues las bandas “mara salvatrucha” comienzan a tener presencia física o de imitación en ocho estados del país, opinó Cecilia Villanueva. La jefa de la Oficina Contra las Drogas y el Delito de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que este país primero era de tránsito para las bandas “mara salvatrucha", pero ya hoy en día se ha comprobado que hay presencia de esos grupos.
En entrevista, expuso que la presencia de las “maras” es un problema que empieza, pero que ya afecta y que está llegando a otros estados mexicanos.
En ese sentido, la ONU se propone apoyar a los gobiernos en el combate y prevención de este fenómeno a través de proyectos que le sean presentados.
Mencionó que se puede trabajar en la prevención de adiciones y del delito mediante reformas de leyes y fortalecer el trabajo social, pues uno de los problemas en México es que los menores de edad no están sujetos a un trato penal.
“Reducir la edad penal es lo que debería adoptar el gobierno de México para dar una lucha contra las bandas, es una solución porque los integrantes de las bandas oscilan entre los 12 y 23 años de edad", sugirió.
Luego de participar en el II Foro Internacional de Participación Ciudadana en la Prevención del Delito, que concluye mañana con la participación de investigadores de México, Estados Unidos y Centroamérica, reiteró que hay que reconocer que el problema existe, al igual que el de las drogas.
“Eso ayudaría a hablar abiertamente de los efectos, porque la gente hace uso indebido de los estupefacientes, por ello hablemos con frecuencia con nuestros hijos, hay que darles información", comentó.
Citó que por ejemplo el consumo de éxtasis puede causar lesiones cerebrales y ello nos debe llevar a escuchar, eso es la parte más difícil de una conversación, seamos receptivos y abiertos hacia los demás.
En México –precisó- la población de entre 12 y 29 años es de 34 millones, de ellos, 14 millones trabajan, 5 millones están desocupados, 16 millones fuman, 9 millones consumen alcohol y sólo 15 millones practican algún deporte.
“El reto es enorme, la meta es ambiciosa, con el esfuerzo cotidiano podemos hacer una aportación mundial, nacional, estatal y local, las drogas destruyen vidas y comunidades, obstruyen el desarrollo humano y generan delincuencia”, concluyó.