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México
Inés Ramírez Pérez, la indígena de la cesárea
por: Agencia
Fuente: AP

Inés Ramírez Pérez, es una indígena de Oaxaca, conocida como la única mujer que se ha hecho una cesárea exitosa ella misma

RIO TALEA, México, jun. 17, 2004.- Sola en su choza de una recámara en las montañas del sur de México, Inés Ramírez Pérez sentía los dolores previos al parto de un niño que insistía en entrar al mundo.

Tres años antes, había dado a luz a una bebé muerta. Esta vez, al incrementarse sus dolores, también aumentó su preocupación por el niño que aún no nacía.

El sol se había puesto hacía horas. La clínica más cercana estaba a más de 80 kilómetros de distancia en terreno agreste y caminos inhóspitos, y su esposo, su único ayudante en media docena de nacimientos previos, estaba bebiendo en una cantina. Ella no tenía teléfono y la cantina tampoco.

Así, a medianoche, después de 12 horas de dolor constante, la mujer de 40 años y baja estatura, madre de seis, se sentó en una banca de madera no muy elevada.

Tomó varios tragos de una botella de alcohol medicinal, agarró el cuchillo de 15 centímetros que usaba para matar animales y lo apuntó hacia su barriga. Y comenzó a cortar.

Bajo la luz de un solo foco débil, Ramírez penetró piel, grasa y músculo antes de llegar al interior de su útero y sacar a su bebé varón. Dice que cortó su cordón umbilical con un par de tijeras y luego se desmayó.

Eso ocurrió el 5 de marzo del 2000.

Actualmente, el bebé al que ayudó a dar a luz, Orlando Ruiz Ramírez, es un niño de 4 años juguetón y travieso, e Inés Ramírez es reconocida internacionalmente como un milagro moderno.

Se cree que es la única mujer conocida que se ha hecho una cesárea exitosa ella misma.

En entrevista, frente a su casa aislada hecha con tablones de madera, describió su experiencia en un español titubeante, con un fuerte acento de su lengua zapoteca nativa.

"No aguantaba el dolor", dijo "y si mi nene iba a morir, también yo iba a morir, si iba a crecer, yo lo iba a ver, estaría con él, pensé que Dios salvaría nuestras vidas".

Aunque no hubo testigos que confirmaran su reporte, los dos obstetras que la examinaron 12 horas después del nacimiento están totalmente convencidos de su veracidad, y nadie en el poblado objeta su narración.

"Nos quedamos atónitos", dijo el doctor Honorio Galván, del hospital de San Pablo Huixtepec, al sur de la ciudad de Oaxaca, donde Ramírez fue llevada.

"No podía creerlo, que una persona sin anestesia se cortara ella misma y estuviera viva, para mí es algo increíble".

Los médicos metieron a toda prisa a la madre y al hijo al quirófano. Galván tomó fotografías mientras su colega, el doctor Jesús Guzmán, abrió a Ramírez para encontrar que su útero había vuelto a su tamaño normal, había dejado de sangrar y no mostraba indicios de infección.

Galván no sabe si Ramírez intentó esterilizar el cuchillo antes de operar.

Los doctores estaban tan asombrados por lo que vieron que el año siguiente relataron la historia de Ramírez en un congreso médico.

Sin embargo, el nacimiento milagroso no recibió mucha atención hasta que fue reportado en marzo en el International Journal of Gynecology and Obstetrics (Revista Internacional de Ginecología y Obstetricia).

El doctor Rafael Valle, un obstetra de la Universidad Northwestern de Chicago, fue uno de los autores del artículo, e insistió que la historia "no es un fraude".

Galván reconoce que puede haber personas escépticas, pero ha escuchado a Ramírez dar su relato en varias ocasiones, "siempre con los mismos detalles".

El médico mostró un vídeo de la mujer en el que ella explica sus temores de que su bebé muriera y vuelve a representar la operación, deslizando su mano en diagonal desde su estómago hasta debajo de su ombligo.

Una incisión típica de la sección donde normalmente se realizan las cesáreas se haría muy por debajo del ombligo.

Galván también se apoyó en el testimonio del asistente de salud del pueblo, León Cruz, que en un principio fue convocado para ayudar a Ramírez y quien describió en detalle lo que vio cuando llegó.

Durante una visita reciente no fue posible contactar a Cruz en Río Talea, un pueblo de unas 500 personas donde sólo hay un teléfono.

"De lo que yo vi, era evidente que esta cirugía no fue hecha por nadie con conocimientos médicos", dijo Galván. "No hay doctor ni curandero en el pueblo, y es muy dudoso que alguien pudiera haberle hecho esto a ella. Si lo hubieran hecho, es un poblado tan pequeño que la noticia se hubiera difundido con rapidez, y nos habríamos enterado. Todo un pueblo no puede mentir, ¿Qué ganarían?".

Dos habitantes de Río Talea a quienes se les preguntó cómo llegar a la casa de Ramírez se refirieron a ella como la mujer que se había hecho una cesárea a sí misma.

Una mujer diminuta de 1.57 metros de altura, Ramírez mostró el cuchillo de 15 centímetros de largo que empleó para realizar la cirugía.

Ella cree que su operación duró aproximadamente una hora, antes de que sacara a su niño y se desmayara. Cuando recuperó la conciencia, envolvió su abdomen sangrante con un suéter y le pidió a su hijo de 6 años, Benito, que fuera corriendo a pedir ayuda.

Varias horas después, Cruz y otro trabajador de salud encontraron a Ramírez despierta y recostada junto a su bebé vivo.

Cruz cosió su incisión de 18 centímetros con aguja e hilo común. Ramírez dijo que nunca recomendaría a otras mujeres que realicen su acción desesperada. "Es mucho dolor. La gente se puede morir", concluyó.



Una indígena sola se hizo una cesárea para salvar a su hijo. (Archivo) Foto: AP

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