CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 23, 2004.- El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, lamentó el homicidio, en Tijuana, del subdirector del semanario Zeta. "Ningún crimen se justifica, ningún crimen se puede aceptar, menos cuando se trata de crímenes que se cometen por querer acallar la libertad de expresión, de manifestación, son crímenes horrendos y eso sí puedo decir, no creo que eso deba pasar en nuestro país”, manifestó el jefe de Gobierno capitalino.
Sin embargo, con el argumento de no querer polemizar, López Obrador evitó hablar de inseguridad y secuestros en el Distrito Federal, asunto que ha transcendido a la prensa internacional.
"Estoy trabajando todos los días para cumplir con mi función, no quiero que se vaya a malinterpretar que estoy evadiendo, lo que pasa es que ha habido, insisto, ya demasiada polémica, ya fijé mi postura desde el principio, no quiero ahondar más en estos asuntos”, respondió López Obrador.
Dijo que prefiere tratar el tema después de la marcha contra la inseguridad convocada para el próximo domingo 27 de junio.
Sobre la detención de una banda de policías capitalinos dedicada al secuestro exprés, endosó el caso al procurador Bernardo Bátiz, y el secretario de Seguridad Pública, Marcelo Ebrard.
“Nosotros vamos a seguir trabajando, no se permite, no se tolera la corrupción, la impunidad”, comentó.
De la reunión entre el secretario de Gobierno del Distrito Federal y el subsecretario de Gobernación, López Obrador aseguró que en materia de seguridad ambas instancias saben que deben hacer a un lado sus diferencias.
“No se trata de echarnos la culpa unos con otros, se trata de trabajar como lo está demandando la sociedad, pero no quiero seguir hablando de esto, hay toda una campaña en los medios, muy amplia, sobre este asunto y me quiero quedar callado, silencio”, concluyó.