TIJUANA, México, jun. 24, 2004.- Decenas de periodistas, agitando banderas blancas y llevando crespones negros participaron en silencio este jueves en una marcha por las calles de Tijuana, exigiendo que se ponga fin a la violencia. El periodista Francisco Ortiz fue acribillado el martes cuando estaba en su automóvil con sus hijos menores, que salieron ilesos en medio de las balas. Fue el tercer ataque contra uno de los directores de Zeta desde 1988.
Después de la misa fúnebre en una iglesia atestada, el coche que transportaba los restos de Ortiz se detuvo brevemente frente a la redacción de Zeta, donde sus colegas trataban de contener las lágrimas y agentes de seguridad armados montaban guardia.
El asesinato ha provocado la condena de varias asociaciones internacionales y locales de periodistas, que exigen a las autoridades a que adopten mayores medidas para impedir ese tipo de ataques.
Varias decenas de periodistas realizaron una marcha frente a la procuraduría general en Tijuana, a cinco cuadras de la procuraduría local.
Al concluir la marcha los periodistas observaron un minuto de silencio, seguido de un gran aplauso en honor de Ortiz.
El procurador general de Baja California, Antonio Martínez Luna fue recibido en medio de silbidos cuando bajó a hablar con los participantes y les dijo que continuaba la investigación.
"Cuando atacan a uno de nosotros, nos atacan a todos", dijo Rafael Morales, vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Tijuana. "Ya basta. No es justo que periodistas hagan con su sangre el trabajo de la pluma o de la cámara".
Abraham Domínguez, presidente de la Sociedad de Caricaturistas de Tijuana dijo que el periodismo una profesión arriesgada. "Ya ser periodista es un alto riesgo. Siempre estamos listos a perder la vida, pero no debe hacer así", aseveró Domínguez.
La junta editorial de Zeta se abstuvo de hacer conjeturas sobre los autores del ataque, y el personal se negó a dar declaraciones a los medios de comunicación.
CAPTURAN A CUATRO SOSPECHOSOS
El procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, anunció la detención de cuatro hombres que podrían tener participación en el asesinato de Francisco Ortiz, director del semanario Zeta.
Ortiz fue acribillado el martes cuando estaba en su automóvil con sus hijos menores, que salieron ilesos en medio de las balas. Fue el tercer ataque contra uno de los directores de Zeta desde 1988.
En ese año, un grupo de pistoleros mató al cofundador del periódico, Héctor Félix Miranda. Atacantes armados con ametralladoras acribillaron al cofundador y director Jesús Blancornelas nueve años después, lo hirieron y mataron a nueve de sus guardaespaldas.
Se cree que los dos ataques previos fueron en venganza por los artículos publicados en el semanario, que habitualmente denuncia a capos del narcotráfico y políticos corruptos.
El procurador Macedo anunció este jueves que cuatro hombres detenidos tras un tiroteo en horas de la madrugada en Tijuana podrían estar vinculados con el asesinato de Ortiz.
Macedo dijo en conferencia de prensa que los cuatro aparentemente eran asesinos a sueldo de la violenta banda de narcotraficantes Arellano Félix, que opera desde la ciudad.
"Por la manera como se manejó este homicidio (de Ortiz), creemos que fue esta organización" la que lo mató, dijo Macedo, aunque no pudo aclarar si los cuatro detenidos tuvieron participación directa en el crimen.
Dijo que se había trasladado a los cuatro a la capital para interrogarlos.
Las amenazas, la intimidación y la violencia contra los periodistas no son nada nuevo dentro de la actividad diaria en la frontera entre México y Estados Unidos.
Roberto Javier Mora García, director ejecutivo del diario El Mañana, de Nuevo Laredo, del otro lado de la frontera, en Laredo, Texas, fue apuñalado 25 veces frente a su casa en marzo. Su diario a menudo publicaba informaciones en primera plana sobre el cartel del golfo de México.