TIJUANA, México, jun. 24, 2004.- Jesús Blancornelas se despidió desde la puerta de quien fuera su brazo derecho en el seminario Zeta, Francisco Ortiz Franco. En la misa de cuerpo presente, monseñor Salvador Cisneros, externó su pesar porque dijo que la libertad y el trabajo de los comunicadores es una tarea noble que deja huella y que perdura cuando se realiza con responsabilidad.
Su esposa Gabriela, sus tres hijos, su madre y su hermano Lauro Ortiz, encabezaron el cortejo fúnebre al que se sumaron amigos, periodistas, abogados y ciudadanos conmocionados por el artero asesinato.