BRASILIA, Brasil, jul. 7, 2004.- El Presidente Vicente Fox y el Presidente Luiz Inacio Lula Da Silva insisten en la idea para que México logre un acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur.
“Yo sé que avanzar en un proceso de integración, es complicado. Frecuentemente se tienen problemas, divergencias, pero para eso son esos mecanismos, para resolver esas diferencias, y a través de eso, sumar esfuerzos, hacer sinergia, crecer más aprisa. Latinoamérica necesita unirse, necesita formar un bloque integrado y necesita ser competitivo globalmente”, dijo el presidente de México.
Este miércoles el presidente Fox fue recibido por el presidente Lula, en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia.
Durante el encuentro también se habló de energía.
“Brasil tiene una gran tecnología de vanguardia en exploración profunda, en perforación profunda en los mares, en construcción de plataformas, y hemos decidido, junto con Brasil, trabajar para compartir las muchas y amplias inversiones que estamos haciendo en energía”, apuntó.
El Presidente Fox conoció uno de los tres aviones radar que la fuerza aérea mexicana adquirió para el combate contra el narcotráfico, el avión de fabricación brasileña y con tecnología de punta, tiene la capacidad de detectar a los aviones que viajen cargados con droga sobre territorio nacional.
La aeronave brasileña tuvo un costo de 35 millones de dólares.
Por la tarde el Presidente de México viajó a Sao Paulo Brasil para reunirse con empresarios brasileños y mexicanos.
“Lo que respeta a nuestro país, ustedes conocen las fuertes transformaciones que se están dando, hay mucho debate, mucho ruido en los medios de comunicación, hay mucho ruido en el ambiente, pero los indicadores de cifras duras, los resultados objetivos, medibles y verificables, marcan que nuestro país va avanzando sólidamente”, aseveró el Presidente.
Los empresarios mexicanos radicados en Brasil han invertido poco más de 7 mil millones de dólares en este país sudamericano.
Por la noche el presidente Lula y el presidente Fox viajaron al puerto de Iguazú, en la provincia de Misiones, Argentina, para participar en la Cumbre del Marco Sur.
El viaje lo hicieron ambos mandatarios en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña.