MONTERREY, México, jul. 20, 2004.- Un almuerzo con empresarios mexicanos puso fin a la primera visita oficial de los Príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Letizia, fuera de Europa, en un día en el que conocieron algo más de la cultura mexicana y el afecto de este pueblo. A primera hora de la mañana se trasladaron hasta el Instituto Tecnológico de Monterrey, dónde ayer inauguraron el XV Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, para conocer a fondo el sistema pedagógico de este centro.
Felipe y Letizia recorrieron las dependencias del Instituto, que cuenta con 33 campus universitarios, repartidos por todo el país, de enseñanza directa y virtual, y que está considerado como el más prestigioso de México.
Pero lo que más llamó la atención de los Príncipes es el magnífico programa que el Tecnológico, que atiende a 80.000 estudiantes por año, desarrolla en las zonas más desfavorecidas, vía satélite.
Dicho programa, que llega también a los emigrantes en Estados Unidos, incluye la alfabetización de los indígenas, incluso, en su propia lengua, antes de dar paso al aprendizaje del español.
Allí dialogaron con los profesores que atienden a los alumnos de educación a distancia y con los alumnos de preparatoria; estudios que se cursan antes del bachillerato.
Desde el Tecnológico, Felipe y Letizia, acompañados en todo momento por la ministra española de educación María Jesús Sansegundo, y la embajadora de España Cristina Barrios, se trasladaron a Marco, una de las pinacotecas más importantes de México.
El museo, construido por uno de los más reconocidos arquitectos del país, Ricardo Legorreta, destaca por su magnífica estructura, exhibe exposiciones itinerantes, y así, los Príncipes de Asturias pudieron deleitarse con el trabajo del pintor nicaragüense Armando Morales, cuya obra refleja los paisajes y las gente de su tierra.
Al abandonar el museo, en pleno centro de Monterrey, Felipe y Letizia tuvieron que permanecer en sus puertas más de diez minutos para poder atender a todas las demandas de los ciudadanos que querían saludarlos.
La aglomeración era tal, que la princesa de Asturias no dudó en ayudar a liberar a un niño que estaba aprisionado entre el público y las vallas de protección.
La siguiente escala de esta última jornada en México, fue el Museo Metropolitano, que acoge la exposición "La magia de la risa y el juego", que incluye una cabeza Olmeca, verdadera joya prehispánica.
El director del museo de Jalapa, en Veracruz, Rubén Morante, en donde se custodian siete de las 17 cabezas olmecas que se conservan, explicó a los príncipes de Asturias que la pieza que abre la exposición pesa cinco toneladas y data de unos 1.200 años a.c.
Mientras un grupo de mariachis entonaba "La negra", los Príncipes firmaron en el libro de honor y conversaron con los invitados, entre los que se encontraba el alcalde de la ciudad Ricardo Canavati, quién aseguró que los dos días de la visita de Felipe y Letizia habían sido una auténtica fiesta para Monterrey.
Por último, los Príncipes almorzaron con una veintena de empresarios para hablar sobre la excelente situación económica de la ciudad y los intercambios con España.
España, que cuenta en México con más de 4.000 empresas, fue durante el primer trimestre de este año el primer inversor extranjero en México, entre 1994 y 2003 ocupó la segunda posición, detrás de Estados Unidos, informaron fuentes diplomáticas.
Los Príncipes de Asturias abandonaron Monterrey después del almuerzo hacia México D.F., desde donde partirán a España en un vuelo de línea regular, dejando atrás un recuerdo imborrable de su paso por esta ciudad norteña y su anterior etapa en la capital azteca, como ha quedado plasmado en los medios de comunicación y en el recibimiento de los ciudadanos.