CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 28, 2004.- Desde el 30 de junio María Reyna, permanecía postrada en cama, una cardiopatía la mantenía al borde de la muerte, pero ahora su vida cambió, y con su nuevo corazón desde donde se recupera en el hospital 34 del IMSS, agradeció al joven que le permite ahora retomar el rumbo de su existir... “Y gracias a la persona que regaló su corazón para mí, que lo voy aprovechar y que lo voy a cuidar... Les pido que donen sus órganos porque es una vida más que nos dan...”, comentó la paciente beneficiada por el trasplante de corazón.
María Reyna recibió un corazón que tuvo que ser extirpado y tratado para luego viajar desde San Luis Potosí y ser trasplantado con sumo cuidado...
“Desde que el corazón dejó de latir y nosotros lo preservamos, así se le llama, se preserva en una solución especial, el corazón deja de latir y hasta que nosotros lo volvemos a colocar y el corazón vuelve a latir, ese es un tiempo en que el corazón no recibe riego sanguíneo”, comentó el médico Humberto Rodríguez.
Pasaron 10 horas para que María, de 44 años, tuviera su corazón, el que le cambió la vida y le permitirá hacer todo lo que ya no podía realizar...
Su recuperación va viento en popa y sus ángeles guardianes, como ella misma les llamó a los doctores que participaron en este trasplante, el número 23 de la clínica 34 del IMSS, velan porque pronto se restablezca y se reencuentre con su familia ya fuera del hospital...