NUEVO LAREDO, México, ago. 6, 2004.- A los centenares de migrantes que esperan cruzar ilegalmente a los Estados Unido no les intimidan las balas cargadas con gas pimienta que empezaron a usar los agentes de la Patrulla Fronteriza en Arizona y California para disuadir su paso a territorio estadounidense. Es más, se muestran incrédulos de que en el estado de Texas también se aplique el nuevo método de persecución contra los indocumentados como lo expresaron, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, tres aspirantes a "bracero".
“Porque no creo que estén haciendo eso, ¿verdad?. No.", respondió un migrante de nombre Enrique Ramírez.
"Sí, pero pues para mi es más cuento que verdad", dijo el migrante Primitivo Orlandés "No le tengo miedo a nadie, gracias a Dios, simplemente mi idea es pasar", asegur´+o un migrante de nombre Francisco.
Otros toman sus precauciones. “Pues ya con eso que me está diciendo pues ya no voy a ir", reconoció un migrante indocumentado.
En las últimas horas, en las instalaciones del rancho Chapote, ubicado a 30 kilómetros al noroeste de Laredo, Texas, sobre la carretera estatal 83, oficiales del Sheriff localizaron muerto, por insolación y deshidratación a un hombre, quien por la documentación que portaba era de nacionalidad hondureña pero su identidad se mantiene en reserva.
Con este son ya cerca de 30 los migrantes que han perdido la vida, en lo que va del año, en la región de los dos Laredos.