Haga clic aquí para ver el micrositio de Atenas 2004 NUEVO LAREDO, México, ago. 19, 2004.- En el silencio de la noche, Ismael Gutiérrez Ortiz, un indocumentado de Honduras, estaba a punto de cruzar a nado el río Bravo para tocar territorio estadounidense, cuando escuchó una detonación de arma de fuego; luego sintió un intenso dolor en el lado derecho del cuerpo.
La bala le entró a la altura de las costillas, pero no le salió.
“Antes de llegar a la orilla del río recibí el impacto de bala, pues no se de qué lugar salió”, relató Ismael Gutiérrez.
La agresión se registró sobre en el boulevard "Luis Donaldo Colosio Murrieta", a corta distancia del puente internacional "Juárez-Lincoln" de Nuevo Laredo, Tamaulipas.
El hombre, de 41 años, ya herido, reunió fuerzas y logró llegar hasta las puertas de la Casa del Migrante, donde quedó tirado.
“Corrí y llegué hasta las puertas de la Casa del Migrante, ahí este, como pasa la Policía cada rato, y rápido llegó la Policía y me entregó a los paramédicos", detalló el ilegal centroamericano.
El migrante, quien tenía seis días de haber llegado a esta frontera, fue llevado al Hospital General, donde no ha sido operado para sacarle la bala.
“La bala se alojó en lo que es la costilla, no se interviene quirúrgicamente por las cuestiones de que si uno ingresa por la bala puede haber más daños que pueda ocasionarle”, explicó el médico Sergio Garza.
En el mismo hospital está Irene Landaverde, originario del poblado Xilitla, del estado de San Luis Potosí, quien en su travesía ilegal se fracturó un pie, por lo que fue arrestado y deportado por la Patrulla Fronteriza de Laredo, Texas.
“Pues me fracturé un pie y ahora quiero que me operen, ¿verdad?”, señaló el ilegal potosino Irene Landaverde.
El potosino, quien trabajaba sin documentos en la construcción de casas, pide la presencia de su padre, Camilo Landaverde, para pagar los gastos médicos y regresar a su tierra.