CHALCO, México, ago. 20, 2004.- Aseguran ser los originales católicos, son fieles al rito tridentino o tradicionalista. No reconocen las modificaciones hechas a la misa por el Papa Pablo VI durante el concilio Vaticano II.
Para ellos la misa debe oficiarse en latín, las mujeres deben entrar a la iglesia con la cabeza cubierta.
En 1979 un grupo de fieles católicos de este poblado ubicado en el municipio de Chalco se inconformó con el desempeño del sacerdote Francisco Tizcareño, quien intentó modernizar el rito y acabó dejando de prestar sus servicios en la parroquia.
Los fieles aceptaron que el sacerdote Adolfo Zamora , practicante del rito tridentino, asumiera la responsabilidad de la iglesia.
"Ya no nos querían dar servicio porque San Pablo estaba rebelde, por eso entonces la gente se vio en la necesidad de buscar un sacerdote que nos viniera a auxiliar en nuestro culto espiritual y cambió porque la misa que ese sacerdote nos vino a hacer, nos la vino a hacer tal y como se hacía antes", aseguró la señora Gloria Aparicio, feligrés del rito Tridentino.
La diócesis de Nezahualcóyotl, perteneciente a la Iglesia Católica Apostólica Romana promovió ante la Juez 5º de Distrito en Materia Civil un juicio de legítima posesión para recuperar la administración de la parroquia.
La juez falló a su favor y los fieles del rito Tridentino fueron desalojados.
Aproximadamente 200 fieles católicos apostólicos romanos se encuentran en el interior de la parroquia para evitar que los tradicionalistas intenten recuperarla.
Mantienen cerrados los accesos con cadenas y candados.
"Lo que queremos es una reconciliación y en el momento en que nos digan venimos en son de paz y somos hermanos, en ese momento estarán abiertas las puertas para todo el mundo", comentó Armando Burgos Nápoles, uno de los feligreses atrincherados.
Los tradicionalistas aseguran que apelarán legalmente la decisión del Juez 5º de Distrito y exigen que el templo sea desocupado.
"Se tiene que apelar esto, se tiene que ver, pero de que entren ellos, no entran, mejor que se cierre la iglesia y no entran porque nosotros vamos a defender si es necesario con nuestras vidas", afirmó Pablo Villegas, feligrés.
Los tradicionalistas rezan y montan guardias frente a la parroquia que es vigilada por 500 elementos de la Policía del Estado de México.