Haga clic aquí para ver el micrositio de Atenas 2004 CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 22, 2004.- Por cuarto día consecutivo no repicaron las campanas en San Pedro y San Pablo.
El templo permanece resguardado por la Policía Estatal. Dentro, grupos de católicos impiden el acceso; afuera la iglesia tradicionalista celebró sus misas.
La misma homilía con el padre de espaldas a la feligresía y hablada en latín.
Este domingo se recordó al mártir San Tarcisio quien dio su vida por llevar la comunión al inicio del cristianismo. En el sermón, el mensaje en español:
"Por eso estamos en la calle pero debemos estar con la vista en alto, debemos demostrar ante todo el mundo que estamos frente a una causa justa porque se nos ha arrebatado un templo", señaló durante la ceremonia el padre Cosme Jesús.
Muy cerca de ahí, en un templo improvisado, los católicos de San Pablo Atlazalpa eran convocados a la unidad.
"Después de 25 años de angustiosa espera de servicio y de amor entre hermanos que debe reinar y que no se encontraban las autoridades hoy han decidido con un juicio", decía por su parte, el padre Apolinar Arellano.
La arquidiócesis de Chalco mantenía la disposición de no realizar actividades en el templo porque, dicen, no existen las condiciones de seguridad para ambos grupos católicos.
"Lo que estamos esperando es que se den las condiciones, lo que nos importa es la integridad de nuestra gente y no queremos caer en provocaciones ni un choque violento entre los dos grupos", puntualizó Leobardo Villegas Mendez, presidente del Comité pro-recuperación del templo.
Durante la misa, además de rosarios y mantillas los tradicionalistas sacaron pancartas.
Los granaderos de la policía estatal se movilizaron y por primera vez en 25 años un sacerdote católico entraba a oficiar misa en San Pedro y San Pablo. Una misa casi privada, sólo para quienes custodiaban el templo de la época colonial. No hubo acceso a la prensa.
Al término de ambas eucaristías, católicos y tradicionalistas mantuvieron posiciones en sus campamentos en este pueblo dividido por la fe.