Haga clic aquí para ver el micrositio de Atenas 2004 MONTERREY, México, ago. 23, 2004.- Su deseo por conquistar nuevos horizontes resultó frustrado. El descarrilamiento de 22 vagones del tren carguero procedente de Escobedo, Guanajuato, y que pretendían les llevara a territorio estadounidense, convirtió el sueño americano para cuatro indocumentados en una terrible pesadilla.
Tres de ellos resultaron lesionados, uno de gravedad, uno más no vivió para contarlo. Los hechos ocurrieron en el kilómetro mil 228 de la ruta México-Nuevo Laredo, a 65 kilómetros de su destino y muy cerca de Anáhuac, Nuevo León, cuando la humedad afectó los durmientes que fueron a su vez vencidos por el peso del tren de transportación ferroviaria mexicana.
“En el accidente participaron unidades que venían cargadas con fierro, con varilla y von alquitrán. Tenemos información oficial que en el percance una persona perdió la vida, venían un grupo no determinado, al menos por nosotros, de personas indocumentadas precisamente.
Sólo dos de los migrantes heridos y quienes viajaban ilegalmente en el convoy fueron identificados: Leonel Celaya, de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y el hondureño José Inés, de 21 años.
El accidente provocó la movilización de diversas corporaciones de auxilio procedentes tanto de Monterrey como de la ciudad de Nuevo Laredo, en la búsqueda de más migrantes.
“Nosotros venimos a apoyar a los ingenieros y a las personas que van a hacer las maniobras para poder rescatar los cuerpos, hasta ahorita está localizado uno”, informó Martín Herrera, coordinador en jefe de Bomberos de Nuevo Laredo.
El tráfico ferroviario se reanudará tentativamente en esta vía hasta la tarde de este lunes.