Haga clic aquí para ver el micrositio de Atenas 2004 CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 28, 2004.- Desde las primeras horas del día, las actividades para los adultos mayores dieron inicio.
Ya que se trata del día del anciano, la plancha del Zócalo capitalino se convirtió en algo parecido a una feria.
Las mañanitas hicieron cantar a algunos, y los ritmos norteños de quebradita sacudieron los recuerdos.
Tanto hombres como mujeres de la tercera edad pasaron del almuerzo a entonar canciones de los viejos ídolos del rock and roll.
HISTORIAS DE VIDA
Ángela Zarate, tiene 81 años de vida, originaria del estado de Veracruz, contenta por su longevidad, nunca pensó que pasaría los 80, "yo me siento muy contenta, porque parece mentira, pero yo siempre cuento con suerte, en el DIF me recibieron sin ningún problema, es para gente pobre pero mi interés es internarme porque nadie sabe como acabará uno y allí son personas dedicadas a la ancianidad".
Ángela no tiene más opción que ir al asilo porque su hija con la que vivía acaba de morir y sus otros dos hijos ya se olvidaron de ella, pero no le preocupa porque en el asilo encontrara a personas con historias semejantes.
"Me da mucho gusto porque antiguamente yo no recuerdo que hubiera algún interés por el adulto mayor y en cambio ya tiene algún tiempo que las autoridades se han interesado", aseguró Angela.
Ya por la tarde, los ánimos estaban acelerados, el rock and roll y el twist los mantuvo en acción, tener pareja era lo de menos, lo que importaba era moverse, al último, fue el danzón.
¿QUE OPINAN LOS ABUELOS?
Doña Anita festejó el día del abuelo en su casa de asistencia. Nacida en 1908, tiene 96 años de experiencia en la vida, hace cinco meses que su único hijo la llevó al asilo.
No pues yo estoy aquí porque no encontraba casa, yo vivo aquí, no encontraba casa y aquí me dieron ellos permiso de quedarme a dormir", mencionó doña Anita Pérez.
Considera que su vejez no ha sido la mejor, y recordó cuando vendía periódico. Duré 58 años ahí en 'La Victoria', nomás que le llega a uno la vejez y ya no es igual, con la vejez ya no se hace nada y aquí me tienen todavía, yo ya quisiera volar pero no puedo" afirmó Doña Anita.
Nietos y otros familiares de Don Marco lo recogieron para llevarlo a celebrar su día platicó de su estancia en el asilo:
"... estar acostado nada más porque no puedo moverme, tengo diabetes, dijo don Marco González -¿le gusta estar aquí?
- tengo que estar
-¿por qué?
- porque no hay otro lado dónde estar...", señaló.
Pero, su familia explicó el motivo de integrarlo a una casa de asistencia: "Mis hermanos, la mayoría están fuera de México, yo viajo mucho, mi hermana viaja mucho, entonces los niños difícilmente pueden encargarse de él", explicó Francisco Javier González, hijo de don Marco.
Por otra parte, doña María de Jesús de 86 años declamó en la fiesta para sus compañeros abuelos: “el sin par borracho cayendo de un tropezón gritó con todo el aliento: quién se cayó?, a la pared de un convento respondió el eco: yo ..."
Las personas que atienden a los abuelitos reconocen que llegan a formar parte de su familia.
Si no tuviésemos paciencia no podríamos trabajar aquí, no podríamos servirle a ellos porque son más que bebés, personas que necesitan de cariño y todo lo que un ser humano les puede dar ..." mencionó Dorita Barranco de asociación Los ángeles para la Tercera Edad”.
Actualmente en México hay siete millones de ancianos y se calcula que para el 2050, uno de cada cuatro mexicanos será adulto mayor.