CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 2, 2004.- Asa Barantz, de origen israelí, es considerado como el principal importador de decenas de miles de prendas de vestir, introducidas ilegalmente a México. Fue detenido este miércoles por agentes federales en el aeropuerto de Toluca, Estado de México, cuando pretendía viajar a Las Vegas, Nevada, en los Estados Unidos.
El subprocurador de Delitos Federales de la Procuraduría General de la República (PGR), Carlos Javier Vega Memije, explicó el modus operandi de la organización de Asa Barantz.
"De repente se tiene una entrada, por ejemplo de 30 mil pants, se ve el pedimento, hay aparentemente un domicilio en Los Angeles, se tiene que checar muy rápidamente porque se observa que este producto viene de Hong Kong, por poner un ejemplo", declaró Carlos Javier Vega Memije.
El fraude se comete al cambiar los documentos de pedimento de importación para simular que el país de origen de la ropa es Estados Unidos, cuando en realidad las prendas provienen de países asiáticos.
"Una serie de triangulaciones hacen todo esto, precisamente para evitar todos estos pagos, porque cuando vienen de por allá tienen que hacer una contribución mucho más elevada que... proveniente directamente de cualquiera de las zonas limítrofes de Estados Unidos", explicó Carlos Javier Vega Memije.
Las autoridades federales acusan a Asa Barantz de evadir 33 y medio millones de pesos al fisco, por la introducción ilegal de 178 mil chamarras a México de origen asiático.
Barantz ya está preso en el penal de Matamoros, Tamaulipas, junto con su cómplice, Heladio Francisco Pimentel.
El subprocurador Vega Memije reconoció que es prácticamente imposible proceder en contra de los asiáticos que exportan esa ropa.
"Cuando llegan a ese domicilio en Honk Kong no hay más que una cortina, o una puerta desvencijada que no tiene nada; abre uno y no hay nada, absolutamente nada", finalizó Vega Memije.
Asa Barantz también será acusado por la PGR por haber intentado sobornar a los agentes federales que lo detuvieron, a quienes ofreció 2 millones de dólares para que lo dejaran escapar.