Haga clic aquí para ver la infografía sobre huracanes CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 4, 2004.- Mario Flores Urbán tiene 40 años de edad, pero la mitad de esa vida, 20 años, los ha pasado privado de su libertad en un centro de reclusión en los Estados Unidos, acusado injustamente de un homicidio.
A los 18 años, sus padres, Ramiro Flores Amador y Ana Urbán, lo llevaron a los Estados Unidos, en donde tenían planeado radicar. Sin embargo, las leyes de ese país le tenían reservada a Mario una muy desagradable sorpresa que duraría 20 largos años de su vida.
Reportero.- ¿Cuál era la acusación que le hacían? Mario Flores Urbán.- Homicidio, homicidio de un pandillero. Siempre proclamé mi inocencia.
Mario fue sentenciado a la pena de muerte y, por ello, permaneció durante 20 años en el pabellón de los condenados. Pero su fe en Dios le dio entereza para esperar justicia.
“Personalmente yo nunca creí que me iban a ejecutar, entonces eso me ayudó a mantenerme equilibrado, estudiar, pintar y esperar para el momento apropiado”, relató don Mario.
Y así fue; estudió leyes de los Estados Unidos y aunque no pudo aplicarlas en su caso, ayudó a otro mexicano para que lo liberaran. Se dedicó también a la pintura y logró exposiciones de sus cuadros en seis ciudades de España y Suiza.
Hoy, luego de 20 largos años de encierro y después de haber sido indultado por el gobernador de Illinois, Mario Flores Urbán llegó a México y se reencontró con toda su familia, pero primero que nada, con su madre.
Mario todavía no lo puede creer.
“Pues ahorita siento como si no es real, ¿verdad?. No sé, me siento como extraterrestre que acaba de aterrizar.
Sin resentimientos, desea destacar como cirujano o como abogado y así reafirmar que era inocente.
“Que dentro de unos cuantos años, el gobierno americano se sienta mal y digan; ‘ya mero íbamos a ejecutar a este hombre’. Algo con lo cual pueda demostrarles que hicieron una injusticia, ¿verdad?”, dijo Flores Urbán.
Finalmente, después de un larguísimo e injusto encierro que inició el 11 de noviembre de 1984, Mario, el hombre nuevo, volvió a su patria y a la vida, para disfrutarla al lado de su familia.