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CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 8, 2004.- El presidente Vicente Fox Quesada afirmó que en México está en marcha una nueva forma de democracia y cultura nacional y se trabaja para lograr que la primera cumpla con las necesidades básicas de los ciudadanos y adquiera un sentido integral, en el que el bienestar tenga un lugar preponderante.
Destacó que el debate sobre el futuro de la democracia no puede ignorar las opciones económicas, pues de ellas depende la ciudadanía social, y consideró "urgente" buscar respuestas más efectivas a los problemas de pobreza e inequidad que aquejan a todos los países.
Al inaugurar el Seminario Internacional Democracia, Política y Estado, en compañía del canciller Luis Ernesto Derbez, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, afirmó que el desafío "nos obliga a diseñar políticas económicas humanas, incluyentes, que tengan como eje el desarrollo social y la generación de empleos productivos y bien remunerados".
En la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el mandatario mexicano destacó que la democracia es "la gran convocatoria" del siglo XXI y las sociedades democráticas tienen como principio la igualdad de oportunidades y el respeto a la dignidad de las personas.
Ante representantes diplomáticos y el ex jefe del Gobierno español, Felipe González; así como el ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, entre otros invitados, Fox Quesada subrayó que la discriminación lastima a los pueblos, y por ello es preciso fortalecer la cultura de la inclusión, particularmente con los pueblos indígenas de todo Latinoamérica.
Sostuvo que el nuevo contexto de la pluralidad y el respeto a las diferencias que se vive en los ambientes democráticos lleva a promover que los grupos marginados sean parte activa de la dinámica social.
Mencionó que en México ya se trabaja en ello y existen en el país preceptos e instituciones que contribuyen a prevenir y eliminar toda forma de discriminación, con lo cual se fomenta la equidad y la creación de oportunidades.
Recordó que después del 2 de julio de 2000, cuando se da la democracia electoral para México, empezó su profundización, con lo que está en marcha una nueva forma integral de la misma y una nueva cultura nacional.
Planteó que como sistema de valores, la democracia permite a las naciones articular su vida pública a partir de la igualdad, la tolerancia, el respeto mutuo a las diferencias y propicia que esos principios sean la base de una identidad colectiva que busca el bien de la comunidad.
La democracia –anotó- es también un sistema de normas, que al fomentar el Estado de Derecho, libra a los ciudadanos de las arbitrariedades del poder, pues la legalidad y la justicia son así fundamentos de una convivencia pacífica y ordenada.
Subrayó que ese sistema funciona para la protección y la expansión de los derechos humanos en las naciones, así como para la promoción y el aseguramiento de las libertades fundamentales de toda persona.
El Presidente enfatizó en su exposición que México es un país que ha conquistado a pulso su condición democrática y ahora vive un intenso proceso de transformación institucional.
Afirmó que el gobierno que encabeza ha asumido la defensa inquebrantable de los fundamentos y valores democráticos, desplegando al mismo tiempo diferentes iniciativas que contribuyen a afirmar la gobernabilidad democrática.
El cambio político se ha basado en el respeto a las libertades y a los derechos, en especial de las garantías de las personas, añadió.
Recordó que se propuso reformar la Constitución para hacer del acato y la defensa de los derechos humanos una política de Estado.
"Estamos convencidos de que la democracia y los derechos humanos mantienen un vínculo indisoluble que favorece la armonía internacional", expresó, y destacó que por ello México suscribió un acuerdo de cooperación con la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
El titular del Ejecutivo federal señaló que -en ese contexto- los mexicanos hemos trabajado también para tener una democracia participativa e incluyente.
Aseguró que en la actualidad la amplia participación ciudadana es expresión de un cambio sustantivo entre el gobierno y la sociedad, la cual se ha institucionalizado mediante una ley que fomenta las actividades de desarrollo social realizadas por organizaciones civiles.
El Presidente de la República dijo que el ejercicio cotidiano de los derechos y de las libertades por parte de la ciudadanía y de las Organizaciones de la sociedad civil, son elementos que forman parte del cambio que se vive.
"Sabemos que la consolidación de la cultura democrática implica una ciudadanía libre e informada, capaz de ejercer derechos, asumir responsabilidades y supervisar el poder", resaltó Fox.