CANCÚN, México, sep. 13, 2004.- Amanecía y las olas ya castigaban a estas embarcaciones en el muelle que comunica a Cancún con Isla Mujeres. La marea crece. El mar comienza a desbordar las playas.
La cinta plástica cruza ventanas de casas y comercios. Los moradores aplican las últimas medidas para reforzar las partes vulnerables de sus hogares.
Los últimos residentes salen de las colonias donde se ordenó la evacuación. Llevan sus pertenencias más valiosas, lo demás es protegido en las partes altas.
“Esta colonia cuando Gilberto se inundó a casi 1.80 bajo el agua, esto era manglar, es por eso que estamos desocupando para proteger nuestra vida", comentó José Pratz, residente Colonia Vicente Lombardo.
Se intensifican los vientos. La marejada empieza a ocasionar destrozos en las instalaciones hoteleras.
Son las 4: 30 de la tarde y aquí en playa caracoles la fuerza de la marejada ya destruyó dos muelles turísticos, así como la mayoría de las palapas ubicadas en esta zona.
Los pocos turistas que continúan en la calle miran asombrados la fuerza de las olas y el viento.
Deciden acudir a los refugios.
"Es muy peligroso, pues tanto, tanto tiempo y las olas se ven peligrosas, ahorita la verdad ya mejor me voy para Juárez, para mi tierra", comentó Jorge Domínguez, turista.
En las próximas horas Cancún sentirá con mayor intensidad la fuerza de Iván.