CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 17, 2004.- Así comenzó la pesadilla para los habitantes de la Ciudad de México ese 19 de septiembre de 1985. “Bajamos todos corriendo y vimos que ya estaba derrumbado, todos los carros blancos, el estacionamiento cubierto de tierra y todos sin decir una sola palabra estuvimos ahí viendo y al rato empezaron a decir se quedó mi abuelita, mi sobrina, mi mamá adentro, empezaron a correr y a gritar y a meterse para sacarlos”, recuerda Yolanda González, afectada por el sismo.
Yolanda perdió su casa y su trabajo en una fábrica de textiles en Tlalpan al mismo tiempo.
Como ella, en sólo dos minutos miles de familias se vieron desmembradas, enlutadas, sin techo ni esperanza.
“Era una desolación, no había nadie y luego empezaron unos olores tremendos, todo vacío”, relata Fernando Día, habitante de Tlatelolco.
“Duró tanto tiempo mi hijo llorando gritando, ‘se cayó el Nuevo León, se cayó el Nuevo León" y yo ver el corredero de gente y el lloradero, fue horrible”, cuenta Mercedes Moreno, sobreviviente del sismo de 1985.
Cerca de ahí, en el edificio Chihuahua se creó la Coordinadora Única de Damnificados. La primera de más de 300 organizaciones civiles que trabajaron en pro de los sin hogar.
“De un día para otro te quedas sin casa, llegó el Ejército el día 20 y nos dijo que nos saliéramos y pues al Ejército no le dice usted no... Muchos se organizaron en ONG y estas recibían financiamiento del extranjero, ese dinero sirvió para la reconstrucción”, aseguró Lucrecia Mercado, ex presidenta de la Asociación Vecinal Pro Damnificados 85.
A mediados de 1994, la mayoría de estas organizaciones dieron por terminada la labor.
Con recursos de los gobiernos capitalino y federal se construyeron más de seis mil viviendas.
Pero el mérito dicen fue más allá de la cuchara y el cemento.
“Como organizaciones crecieron mucho y una de las cosas que surgió de ahí fue que las mujeres podían ser sujetos de crédito porque generalmente era una mujer al frente de una familia porque antes, los créditos se otorgaban sólo a matrimonios y a favor de los hombres”, señaló la señora Mercado.
Diecinueve años después, no hay un sólo damnificado por el sismo del 85 sin techo, en el Distrito Federal, según las autoridades.