CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 23, 2004.- Este miércoles presentamos la primera parte de una entrevista que el presidente Ricardo Lagos, de Chile, concedió a Noticieros Televisa, durante su visita de trabajo a esta Ciudad de México. En este segundo tramo de la entrevista, el presidente chileno habla sobre el desafío que implica la lucha contra la pobreza en la era de la globalización y el desencanto que han provocado las nuevas democracias en la mitad de la población de América Latina.
JOAQUÍN LÓPEZ-DÓRIGA (JLD): ¿Viene usted de Naciones Unidas, el plan contra el hambre, yo desde niño he escuchado planes contra el hambre y veo que el hambre le ha ganado la batalla a todos los planes?
RICADO LAGOS: Es que esto no es un plan contra el hambre, aquí de lo que se trata es algo un poquito distinto. Hay un fenómeno que es la globalización, la globalización permite grandes flujos de dinero, la globalización permite grandes avances, la globalización permite muchas cosas, pero algunas personas se nos quedan atrás en la globalización, igual que en los países.
Los países crecen, pero se les quedan atrás personas o regiones que crecen menos. Se requiere políticas públicas para dirigirse a esos que crecen menos, a esas regiones que crecen menos. Y lo que estamos planteando es cual de las distintas áreas de la globalización, porque crecen, generan ingresos.
RL: Entonces aquí hay dos cosas: uno, usted puede generar ingresos, recursos financieros; lo segundo es cómo usted hace que esos recursos se usen o se envíen con transparencia y se sepa a dónde van”, señaló Lagos.
JLD: Exactamente. La globalización ha dejado a países atrás y en cada país la globalización a los pobres me parece que los ha hecho más pobres...
RL: Lo importante es si usted está en condiciones a través de la globalización de generar recursos y políticas para ello.
Yo no quiero andar contando los pobres, yo quiero que haya posibilidades iguales para todos quiere decir discriminar, a más recursos donde hay más pobreza”, comentó el presidente chileno.
JLD: Ahora señor presidente, hablando de esto de las desigualdades, la pobreza. Este reciente estudio que patrocinó Naciones Unidas, el Programa de Desarrollo de la ONU, es preocupante cuando habla de que uno de cada dos latinoamericanos estaría dispuesto a cambiar democracia por bienestar.
RL: Eso yo creo que tiene que ver a que en la década del 90 hubo una oleada, una recuperación de los sistemas democráticos... Esos sistemas democráticos la gente percibe que no han sido rápidos a su vez de dar un mayor bienestar...
En consecuencia yo creo que también ocurre en Chile por cierto y eso que nosotros tuvimos un régimen autoritario para nombrarlo de una manera. Lo real es que tuvimos un régimen dictatorial muy duro y sin embargo, claro la gente dice mire si usted me garantiza esto, otro bueno, pues me olvido un poquito de aquello.
JLD: Es preocupante primero porque deja ver la pobreza, deja ver una decepción por la democracia o por lo que prometieron los demócratas sí y segundo es un caldo de cultivo preocupante, grave señor presidente?
RL: Sin duda que sí, o sea, el gran desafío que tenemos es como usted capaz de mantener niveles de crecimiento y esos niveles de crecimiento se expresan también en algo concreto...
Que el ciudadano ve que el crecimiento entró a su casa porque le pavimentaron la calle, que el crecimiento entró a su casa porque tiene agua potable, que el crecimiento entró a su casa porque ahora su hijo va en una escuela un poco mejor...
Usted no ve eso, usted ve solamente la noticia en la televisión que le dicen que el país está creciendo, usted tiene un desencanto porque dirá crece en otras partes, pero aquí el crecimiento yo no lo he visto”.
JLD: Lo importante es acelerar que ese crecimiento, señor presidente, se traduzca en bienestar, pero rápidamente porque ha visto como ha crecido la decepción, hay que atajar esa decepción?
RL: Esa decepción usted la ataja sobre la base de que haya un sentido de país, que haya una visión común colectiva, es decir, que todos tengan un propósito común.