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México
Dalai Lama y su difícil relación con China
por: Redacción
Fuente: Noticieros Televisa

El Dalai Lama habla de su difícil relación con China y de cómo escapó del Tíbet

CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 5, 2004.- Esta noche le presentamos la segunda parte de la entrevista que el Dalai Lama concedió a Noticieros Televisa.

El máximo líder religioso del Tibet habla de los acercamientos con el gobierno chino en los años 50; habla de las negociaciones para lograr la autonomía del Tíbet, del fracaso de esos encuentros hasta el momento que decide irse al exilio.

El Dalai Lama le va a decir a usted cómo abandonó el Tibet y la manera en que logró burlar la impenetrable vigilancia china, en la noche en que se fue al exilio, hace 45 años.

JOAQUÍN LÓPEZ DÓRIGA (JLD): ¿En qué momento usted aprecia que el exilio es la única salida que le queda? ¿Cómo se da ese exilio? ¿Cómo toma la decisión?

DALAI LAMA (DL): ¡Ah, eso! Ese 17 de marzo en la tarde, hasta entonces había algo de esperanza y había algo, ¿cómo decirle?, de hacer todos los esfuerzos de último momento... Entonces el 17 en la noche, la noche de ese 17 de marzo, me fui.

Y mire... en aquel entonces, en 1950, partí de la capital tibetana, Lhasa, hasta la frontera interna. Entonces, en 1951, la delegación china vino a verme en la frontera con la India y juntos regresamos a Lhasa. Luego vino 1954; fui a China para participar en el Congreso Nacional en calidad de miembro de los diputados del Tíbet.

“Durante ese periodo sostuve varias reuniones con el presidente Mao Tse-tung y con Liu Shao-chi, Deng Xiaoping, Chou En-Lai y demás. En esa época verdaderamente me surgió un gran entusiasmo respecto a los comunistas chinos. Yo creía que el Tíbet iba a tener progreso, progreso material, que se iba a modernizar con ayuda de los comunistas chinos, que se iba a modernizar más rápido, y también en esa época, aun hoy, aun hoy tengo cierta admiración, o estoy algo de acuerdo... sí, admiración respecto de la ideología marxista.

Esa época, pues, fue un periodo feliz. Yo estaba lleno de entusiasmo. Entonces, al final de los años 50, las cosas se empezaban a poner difíciles, y pasó el tiempo en que había una diferencia entre lo que decían y lo que hacían en la práctica real, que era realmente una actitud más represiva. En el papel hablaban de liberación, muy bonito. Entonces, en 1956, fui a la India y la primera vez tuve la sensación, la experiencia de la libertad, de un país libre, de un país democrático, particularmente cuando visité el Parlamento indio.

Me di cuenta de que había mucha discusión, muchos gritos, y sin miedo. Se veía indisciplinado, pero realmente ese era el signo de la libertad, y a la larga regresé, y entonces las cosas de verdad se pusieron difíciles. Los funcionarios locales chinos se volvieron más suspicaces hacia nosotros, a los tibetanos en general y en particular hacia mí, pero nosotros hicimos nuestro mejor esfuerzo por tranquilizar la situación.

En ese entonces, las dificultades de los tibetanos fue que había ya una resistencia, una revuelta. Esto fue por desesperación, no por ninguna ideología ni nada, sino sólo una revuelta local en la parte oriental del Tíbet... Luego en la provincia china, en el área colindante, por las reformas muy crueles, muy duras, se dieron revueltas, entonces, a partir de esa área. Eso fue en 1956, y eso, a la larga, llegó al área del Tibet bajo la jurisdicción del gobierno del Tibet.

Entonces, estos tibetanos actuaban por desesperación. Aunque me opongo totalmente a la violencia, ellos cometieron actos de violencia, y sin embargo estaban muy dedicados, y entre tanto el gobierno chino... nosotros queríamos mantener buenas relaciones con los chinos; tratábamos de cumplir con lo que ellos querían, con sus instrucciones tanto como podíamos nosotros.

Entonces, entre los tibetanos y los chinos fue muy difícil... Fueron unos años muy difíciles y entonces, finalmente, en 1959, no hubo ya esperanza. Como dije antes, el 17 de marzo de 1959, en la tarde, por fin decidí: Me tengo que ir... Esa misma noche me fui...

JLD: ¿Y cómo fue esa noche, cómo fue esa marcha?

DL: Me disfracé de soldado regular y un funcionario tibetano fue por delante... Luego yo me hice pasar como guardaespaldas de ese funcionario tibetano; traía yo mi rifle a cuestas; además, por lo general, utilizo los lentes, esa noche, pues, me quite los lentes, y estuvo muy difícil... ¡Imagínese!... ¡En la oscuridad!... Luego, cuanto más caminaba, más pesada se me hacía el arma que traía atrás... Fue el momento de mayor miedo... Después, hubo que pasar el río, luego a caballo corriendo a galope.

Al otro lado del río había un control militar chino... Muy fácilmente nos pudieron haber disparado... Fue una experiencia triste para mí dejar a mis amigos, mi ciudad.

Ahora teníamos que irnos, abandonar incluso a mi perro, pero por fortuna ese perro, ese perrito no era tan amigable conmigo, y en ese momento, eso me convino. Como tenía una relación muy independiente con el perro, no sentí tristeza.



Explica el Dalai Lama cómo se fue al exilio. Foto: Noticieros Televisa

Vea la entrevista de Joaquín López Dóriga al Dalai Lama
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