Haga clic aquí para ver el especial: Tercer trimestre 2004 CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 6, 2004.- El Dalai Lama manifestó tristeza por la controversia generada entre los gobiernos de China y de México por su visita a este país, al tiempo que agradeció las muestras de solidaridad y simpatía de las autoridades y el pueblo mexicano.
En el nuevo auditorio del Palacio Legislativo de San Lázaro y ante unos 500 invitados, entre diputados, senadores y funcionarios de la Cámara baja, el Dalai Lama, Tenzin Gyatso, dictó la conferencia titulada “Vida Ética y Compromiso de los Legisladores”.
Enfundado en una túnica púrpura, el líder del budismo tibetano se refirió a la situación de los refugiados en esa región y lamentó la molestia que causó al gobierno de China su visita a México.
Reconoció los avances que el sistema democrático tiene en el mundo y dijo que en las comunidades de exiliados del Tibet se aplica un modelo similar.
"En 1959, cuando nos hicimos refugiados, en mi propia comunidad empecé la trayectoria hacia la democratización", comentó el también Premio Nóbel de la Paz 1989.
El Dalai Lama habló de la ubicación geográfica del Tibet y de la molestia del gobierno chino por su visita a esta nación, así como de las gestiones para bajar el nivel de su encuentro con los mexicanos.
Al llegar a ese tema, el Dalai Lama se manifestó triste por la polémica que se generó entre ambos países, a la que calificó de "innecesaria" y confió en que se llegará a un entendimiento con el gobierno de China, mediante un diálogo con profundo sentido.
También se pronunció por un nuevo orden internacional en el que prevalezcan mecanismos políticos de diálogo y de paz en el mundo y refrendó que el pueblo tibetano busca la paz y la armonía.
Con voz pausada y acompañado en el presidium por los coordinadores del PRI, Emilio Chuayffet; del PAN, Francisco Barrio; del PVEM, Manuel Velasco Coello, y de Convergencia, Jesús Martínez Álvarez, el líder religioso dijo que está dispuesto a encontrar salidas al conflicto que vive su pueblo con el gobierno de China.
Luego, en medio de aplausos, el líder religioso entregó regalos a los coordinadores parlamentarios y firmó el libro de visitantes distinguidos de la Cámara de Diputados. A su salida, cientos de trabajadores e invitados lo ovacionaron.