CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 6, 2004.- En esta ocasión le presentamos la tercera y última parte de la entrevista que el Dalai Lama concedió a Noticieros Televisa. El líder religioso habla de sus frustrados intentos por declarar la autonomía del Tíbet, así como de la guerra y la violencia en el mundo, la vigencia de los derechos humanos, y de su esperanza y optimismo en que mejore la humanidad.
JOAQUÍN LÓPEZ DÓRIGA (JLD): De las conversaciones que usted tuvo con Mao Tse-tung, con Chou En-lai, ¿hubo algún compromiso de independencia o de autonomía, o no?
DALAI LAMA (DL): En realidad, en el Acuerdo de 17 Puntos que se firmó en 1951, creo que fue en mayo de 1951, claro que ese acuerdo no es un acuerdo muy feliz, sino que firmé bajo coerción. Era entendible. En éste venía una cláusula que decía que, a la larga, Tíbet debía instalar alguna suerte de Comité Militar o algo así.
Alguna suerte de Comité Político-Militar. No recuerdo ahora la palabra exacta, no me puedo acordar. Entonces el presidente Mao, cuando yo estaba en Pekín, tuve una larga discusión con el presidente Mao, una larga plática con él, y entonces el presidente Mao me sugirió y me pidió mi opinión para instalar, en lugar de ese Comité Militar, un Comité Preparativo para una región autónoma.
Entonces hablé con mis colegas, con mis funcionarios, y les dije: "el presidente Mao me dijo tal y, y tal." Y todo el mundo estuvo encantado: ¡región autónoma, autonomía! Desde luego era muy satisfactorio, era muy bueno. Entonces se preparó la creación de un comité tibetano para la región autónoma, y todo el mundo estuvo de acuerdo, todo el mundo estaba contento, y respondimos al gobierno diciendo "desde luego que sí, nos encanta." Algo así.
Y luego en 1956 establecimos el comité tibetano de la región autónoma, para que tuviera lugar en Lhasa.
JLD: Usted predica la no violencia, la compasión. Hoy en día parece que la señal del mundo, la característica, el signo del mundo es la guerra y la violencia, ¿puede usted con ello, puede vivir con ello?
¿A qué se refiere usted? En este planeta es nuestro hogar común. Aquí, nos guste o no, tenemos que vivir... Yo creo que, fundamentalmente, el mundo se está volviendo mucho mejor.
Digamos, en el siglo anterior, en el siglo XX, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial fueron guerras declaradas por ciertas naciones, y luego todos los ciudadanos de esas naciones, sin duda alguna, felizmente, y a veces creo que orgullosamente, con mucho entusiasmo, participaron en las actividades de la guerra.
Desde la guerra de Vietnam, eso ya no existe. Y luego con la guerra de Kosovo y recientemente con la crisis de Irak, cuando estaba a punto ocurrir, ¡cuánta gente de Australia hasta Estados Unidos, muchísima gente, unos cuantos millones de personas salieron a manifestarse por la paz, en contra de la violencia! Este es el signo, pues, el signo de la fuerza, del deseo genuino de paz y, creo, de un hartazgo completo con la violencia, de un aborrecimiento de la violencia, del derramamiento de sangre.
Esto estuvo muy claro. Y después, cuando estaba pasando la crisis de Afganistán, aunque anteriormente había habido guerra, la gente se ocupó de las víctimas civiles. No obstante, creo que durante la Segunda Guerra Mundial, la Primera Guerra Mundial, se cuidaba muy poco a los civiles, a las víctimas civiles. Actualmente, iniciada la guerra, se obró con la máxima precaución hacia las victimas civiles, el máximo cuidado hacia las víctimas civiles, y me parece que este es el signo de algo más positivo o más civilizado.
Y luego por supuesto, está la preocupación por los derechos humanos. Ahora mire usted: en 1996, tuve una audiencia con la Reina Madre de Inglaterra. En aquel entonces tenía ella casi 96 años. Ella vio el siglo XX entero y le pregunté si, según ella, el mundo estaba mejorando o empeorando, y sin vacilación alguna, ella me dijo: "El mundo está mejorando".
La razón de que me dijera esto era que, cuando ella era chica, en Inglaterra nadie hablaba de derechos humanos ni cosas por el estilo. Actualmente estas cosas se han vuelto un concepto universal. Creo, pues, que al pasar por más experiencias, aun experiencias dolorosas, la humanidad se está volviendo más madura. Creo que la humanidad se está volviendo más sabia.
Y así pues, sí hay violencia en algunas partes, por aquí y por allá, pero creo que son casos pequeños. Y luego, claro está, con la desaparición del Muro de Berlín, la amenaza real e impensable del holocausto nuclear desapareció también. Lo del bloque oriental y el bloque occidental, creo que eso cambió. Ahora hay casos más, más pequeños y mucho más fáciles, digamos, de manejar, de acometer. A juzgar, pues, por la perspectiva más amplia, yo tengo esperanzas y optimismo...
JLD: Le quiero dar las gracias por esta entrevista, y "tochiché".
DL: ¡Tochiché! ¡Ah, muy bien, en tibetano! ¡Muy bien! Gracias”, expresó el Dalai Lama.
JLD: Gracias... Muchas gracias.
DL: Gracias...