CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 7, 2004.- En noviembre de 1991, se inauguró el Centro Federal de Readaptación Social Numero 1 ‘La Palma’, ubicado en el Estado de México, en el municipio de Almoloya de Juárez. La Palma, el de Puente Grande, en Jalisco y el de Matamoros, Tamaulipas, son los tres penales de máxima seguridad en México.
Estos centros, se crearon con el propósito de responder al incremento de los delitos del fuero federal y a la aparición de bandas dedicadas al narcotráfico y al crimen organizado.
‘La Palma’, tiene una extensión de 260 mil metros cuadrados, de los cuales 27 mil 900 componen las instalaciones de la prisión, el resto áreas de seguridad y estacionamientos.
Entre los sistemas de seguridad con los que cuenta el penal de "La Palma" son: circuitos cerrados de televisión, control de accesos, alarmas, detectores de metal, drogas y explosivos, además de radiocomunicación, sensores de presencia y telefonía.
‘La Palma’, tiene una capacidad para recluir a 724 internos; actualmente la población es de cerca de 500 reclusos.
Algunos de los internos de ‘La Palma’ son:
Los narcotraficantes Benjamín Arellano Félix y Rafael Caro Quintero; el asesino de Luis Donaldo Colosio, Mario Aburto Martínez, y el secuestrador Daniel Arizmendi, alias ‘el mochaorejas’.
De acuerdo con el Reglamento de los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos), publicado el 30 de agosto de 1991, los internos no pueden participar en alguna conspiración, agresiones físicas, amenazas o promover algún motín.
Además, de que queda prohibido introducir: armas, dinero, alimentos, teléfonos celulares, radios, instrumentos o sistemas de comunicación electrónica, bebidas alcohólicas, estupefacientes e instrumentos que puedan afectar la seguridad del penal.